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LA PUERTA SUR

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Los Puertos de el Padornelo y la Canda

El Padornelo y La Canda fueron, historicamente, la mayor dificultad geográfica para las comunicaciones entre la meseta castellana y Galicia. Una zona de inviernos largos y difíciles que suponía una barrera insalvable para acceder a Galicia. Hasta la construcción de la autovía de las rias Baixas no desaparecieron los históricos problemas de incomunicación.

 
A 1.260 metros de altitud, los montes de Padornelo custodian este pequeño tesoro que hoy se ha vestido de blanco.
Para los gallegos, este puerto de montaña, fue, históricamente, una dificultad geográfica casi insalvable para acceder a la meseta castellana. La construcción de la carretera, la nacional 525, mejoró las cosas de una manera considerable. Y poco a poco, de aquel trazado construido por cuerdas de presidiarios, con mejoras se llegó a una vía de comunicación complicada pero aceptable. Hasta que se concluyó aquí la autovía de las Rías Baixas no se pudo vencer la carrera de obstáculos. Ya en tierras gallegas, otro puerto, A Canda, en A Mezquita, supone otro triunfo. Después de años de obras que parecían interminables, los túneles que atraviesan el corazón de las montañas hacen posible la comunicación fluida a uno y otro lado de lo que era una frontera con mayúsculas, a casi 1.200 metros de altitud. Dos puertos que hoy podemos disfrutar como lo que son: enclaves naturales únicos.
Padornelo se enmarca en la comarca Zamorana de Sanabria, caracterizada por sus tierras abruptas y montañosas, con numerosas aldeas diseminadas por valles y laderas. Rica en paisajes y valores ecológicos.
No pesaba sólo el ascenso a la montaña, sino que la rigurosidad de los inviernos contribuía y mucho en ponérselo difícil a quien osara atravesar por aquí. Ahora el acceso es sencillo, pero no han cambiado las nieves casi perpetuas de diciembre, enero, febrero…
Vida dura a la que sólo planta cara un grupo muy pequeño de vecinos. Los demás, que han tenido que buscarse la vida en las ciudades, regresan en verano y la aldea recobra el aliento.
La despoblación amenaza con extinguir la profunda cultura popular de la comarca, muy diferenciada de las proximidades. Lo que han permitido conservar siglos de aislamiento, una vez desaparecido el problema, la solución pone en peligro otras cosas.
Pero, en este instante, aquí y ahora, la nieve nos ha regalado un poquito de magia.


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