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MONASTERIO DE OSEIRA, FIN DE ETAPA

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Uno de los Monasterios de mayor tamaño e importancia de Galicia.

Desde Cea nos desviamos al Monasterio de Oseira, cenobio cisterciense de gran tradición como albergue de peregrinos .Es, por hoy, nuestro punto y aparte en este recorrido por la Ruta de la Plata y aquí merece la pena descansar del camino para admirar este magnífico conjunto monacal.

 
Un incendio estuvo a punto a dar al traste con todo. Fue a mediados del siglo XVI, y el monasterio de Oseira quedó reducido a escombros. Pero la tenacidad de los monjes pudo más, y comenzó una lenta restauración. A la exclaustración de 1835 le siguieron casi cien años de olvido, hasta que en 1930 comenzó el proceso definitivo y hasta hoy.
Esta historia azarosa es la del Monasterio de Oseira, el Escorial gallego, una maravilla que cada año visitan 150.000 personas y que renuevan su admiración por la magnífica y solemne iglesia. Románica en naves y cabeceras, son barrocos sus arcos y cubiertas, al igual que las pinturas que forman un espectáculo grandioso. La nueva fachada de la iglesia, barroca, con dos torres campanario, se levantó en 1647. Semejante poderío hace ángulo con la fachada principal del monasterio, con grandes balcones muy decorados. Ambas están realizadas en piedra almohadillada.
Son muchos los tesoros que guarda Oseira. Sus tres claustros suponen otros tantos aciertos. El de los Caballeros, barroco, se alza junto a las únicas dependencias que quedan del siglo XIII. El Procesional sigue las líneas del primitivo claustro medieval. Se rehízo en la segunda mitad del XVIII y de ahí proceden los medallones, retratos de guerreros, eclesiásticos y gentes de variada condición. Entre ambos claustros se sitúa la escalera de honor. Una majestad de piedra con veinticuatro escalones decorados con punta de diamante cubiertos por un gran arco.
El claustro de los Pináculos pasa por ser el más hermoso. Se edificó en pleno renacimiento, entre los siglos XV y XVI. Dieciocho frailes, un superior y seis hermanos conviven con obras maestras del pensamiento. 30.000 volúmenes que descansan custodiados por el perfil de una lechuza, símbolo de la sabiduría, y bajo la mirada de San Miguel vencedor del diablo.
A 28 kilómetros de Ourense, Oseira se encuentra en un auténtico “locus amenus”, la denominación clásica para un lugar agradable. En el siglo XII, los monjes benedictinos lo escogieron porque reunía las características de retiro, abundancia de agua y advocación mariana, justo lo que necesitaban.
Santa María la Real pasó enseguida a manos del císter, y nació así su primera mansión en Galicia, la cuarta en España, que gobernaría los destinos de cuarenta parroquias y mil aldeas, desde O Ribeiro y hasta del puerto de Marín, que suministraba generosas partidas de pulpo. Gracias a estos monjes se extendió la costumbre de prepararlo en la comarca junto con el pan en las ferias que impulsaron desde Oseira.
De este retiro pueden disfrutar hoy los turistas en su hospedería, lejos de todo, con calefacción de leña y sin televisión.


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