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LA CAPITAL DEL DEZA.

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Lalín fue,históricamente, parada y fonda de los caminantes a Compostela.

Los atractivos turísticos de Lalín los encontramos en su paisaje, en el románico de su zona rural, en su gastronomía y en su hospitalidad. Cuna de gente ilustre y de gente con iniciativa que ha convertido su polígono industrial en uno de los mas importantes de Galicia. El centro urbano ha sufrido una gran transformación sobre todo en lo que se refiere a espacios públicos y ocio.

 
Arrieiros, feriantes y peregrinos coincidían aquí, en Lalín. Unos tirando de sus animales y de su carga, los otros tan sólo de sí mismos y de su particular búsqueda.
Lalín es otro cruce de caminos y de caminantes, algo lógico porque es el kilómetro cero de Galicia, el punto central.
Aquí estaban estaban las 7 casas que daban de comer y dormir a los feirantes y demás visitas. Siglos antes se erguía aquí una torre fortaleza, bajo su protección nació el primitivo núcleo de Lalín, el Casal de Torre.
Dando otro paso atrás en el tiempo encontraremos el origen de Lalín en el año 4000 a.c. Por aquí pasa el camino de Santiago, el camino de las estrellas, bajo el mismo cielo y las mismas estrellas con las que Ramón María Aller creció y aprendió a desentrañar los misterios del cielo.
Para él se creó la cátedra de astronomía en Santiago, y su nombre figura donde a él más le gustaría, en un cráter de la luna.
Que tendrá este cielo que también amamantó el más grande astrónomo español del siglo XVIII, matemático Rodriguez. Desarrolló su carrera en Europa, y murió incomprendido por su talante liberal.
Y es el camino de Santiago el de las estrellas y el del encuentro de culturas, algo que también ha entendido Lalín, que día a día mejora su oferta cultural sin poner ningún límite a su ambición. Uno de sus mejores revulsivos es el conservatorio de música folk.
De este ambiente se empapó también el pintor Laxeiro para brindarnos muchas de sus obras. Aunque el peregrino no cese su camino interior hasta llegar a Santiago, el Santuario do Corpiño y el Santuario de Santa Baia de Losón pueden arrojar algo de luz, pues su fama para curar el espíritu traspasa estas fronteras.
Pero aunque el espíritu hay que alimentarlo, de eso sólo no se vive. Aunque el cocido de Lalín reconforta estómagos, sentidos y casi el alma. Para degustarlo hay muchos y muy buenos restaurantes.
La situación geográfica, el apoyo institucional, y las condiciones socieconómicas han transformado totalmente esta villa en tan sólo unas décadas. Ahora rebosa de vida, y actividad, y en todos los sectores.
El sector primario, que le ayudó a dar su primero impulso, siempre ha sido importante por las condiciones del terreno. Hay un volumen muy importante de vacuno y porcino, y una explotación incipiente de caprino, caballar, y asnal. La importancia del ganado hace que la producción de forraje sea la principal.
El siguiente paso han sido fábricas como esta de embutidos lalinenses probablemente de las más antiguas de la comarca. Llevan 50 años fabricando embutido, siempre teniendo las manos valoradas como la tecnología más eficaz.
El comercio también tiene cada vez más importancia, y sobre todo la industria. El polígono industrial de Lalín 2000 es su mejor carta de presentación.
Y el mejor apoyo que podían tener estas industrias ya se ha inaugurado: la autopista a Santiago.
Pero pasear es preferible alejarse del centro.
Hay 52 paisajes amplios e increíblemente verdes, por cada parroquia de Lalín. Tres ríos pintan con su humedad de verde el panorama. Las carballeiras de Crespa, de Rodo, de Barcia, nos recuerdan cuales son las especies propias de esta tierra.
Hay rincones pero de piedra como este Pazo de Liñares con más de tres siglos, y el Pazo de Anzuxao.Pazo de un moderno conjunto agrícola y residencial, la mejor prueba es su fábrica de quesos. En sus paredes luce además el escudo de una de las familias más influyentes los Churruchaos.
También en Lalín hay iglesias, y del románico como la de Donramiro de la primera mitad del siglo XI y XII.
Una última parada y a continuar el camino.


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