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Los entornos naturales más Vírgenes

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A Fonsagrada: una villa y pequeños pueblos de paisajes únicos.

El caminante debería pasar aquí unos días entre montes y valles, adentrándose en privilegiados espacios naturales. Caminos que nos descubren cascadas y molinos,que atraviesan viejas aldeas por las que el tiempo no pasa. Seis mil habitantes que viven de la ganadería, de las explotaciones forestales y de la pizarra.

 
Callar y mirar. Como mucho sentir.
Escuchar a la niebla cediéndole el paso al paisaje del valle de Suarna, para que se desperece ante el sol.
Las expresiones, las facciones demuestran que la calma rige sus vidas. Las relaciones humanas son su defensa ante la incomunicación tirana de la nieve. El calor de la conversación, de la sonrisa, de la partida, frente al frío de esta alta montaña.
El mejor paisaje en Fonsagrada, el humano, y la mejor medicina, la que recomienda el alcalde médico, una taza de caldo con tabasco o ribeiro, a cualquier hora.
No se extrañan ante las visitas pues esta era una antigua estación de arrieiros.
Y después a conversar o a contemplar y observar. Si hacemos como ellos, observar, aprenderemos muchas cosas a simple vista de esta tierra increíble.
Por ejemplo estas construcciones típicas, pallozas, son la mejor crónica de inviernos gélidos que incomunicaban a estas poblaciones a veces durante semanas.
Estas hermosas iglesias son la mejor prueba de la sencillez y pureza de sus parroquianos.
Incluso la Iglesia de Santa María en pleno casco urbano fonsagradino.
Tras la piedra encontramos los secretos mejor guardados de Galicia, los retablos. También estos son del siglo XVIII, y su tesoro en esta ocasión es una cruz de plata.
Sólo con mirar estas piedras de sabemos que también existieron las clases en esta alta montaña, poderes absolutos, y grandes familias.
Pero la naturaleza no puede tener más dueño que sí misma, y esta no tiene ni colorantes no conservantes. Los castaños de toda la vida, los mismos carballos, los abedules, tejos, acebos, arces, fresnos con la misma belleza auténtica del que está donde tiene que estar.
Igual que el otoño o el invierno que no se sienten extraños al llegar a esta montaña lucense. Todos están cómodos. La que más el agua, que corretea y deja volar libre su imaginación y creatividad para dibujar los espacios más mágicos.
Toda la naturaleza tiene para explayarse 438 kilómetros cuadrados, y en ellos uno de los mejores cotos de caza y pesca de Galicia.
Este es el segundo ayuntamiento más grande de España, aunque ese dato no les interesa ni a los árboles, ni a las semieiras, casi ni a los habitantes porque no les afecta en nada, ni siquiera presupuestariamente.
En Fonsagrada no conjugan el verbo dominar. Ni la naturaleza impone su ley ni el hombre. Se han sentado a dialogar. Los frutos del armisticio son por ejemplo estos butelos verdaderas obras de arte en embutido, las grandes explotaciones forestales, o las canteras de pizarra. Pero el mejor ejemplo es esta forxa donde trabajan fuego, agua y piedra.
Ya ven , venir a Fonsagrada es como ir al cine para sentarse en la butaca y dejarse sorprender por miles de historias. Por eso aquí se han rodado grandes obras épicas.
No se lo piense ni un segundo más, Fonsagrada le espera.


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