Mapa de recursos


O CONDADO

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

La frontera con Portugal a través del río Miño.

El peregrino puede hacer turismo por las orillas del Miño. Hay hermosos senderos por sus orilla, alamedas en sus riberas, playas fluviales y restos del pasado como as pesqueiras. Arbo, As Neves, Salvaterra y Salceda de Caselas son algunas de las afortunadas localizaciones que disfrutan de estos parajes de benigno clima, fértiles tierras y afamados vinos.

 
Y si la fusión entre el río Miño y el Atlántico es un fascinante espectáculo para el caminante peregrino, el curso de éste, río arriba, no será menos atractivo.
El paisaje, los colores, los olores e incluso las sensaciones aquí son únicas. El encuentro con el arte más natural es continuo, ni la mejor obra pintada por el hombre, consigue esta categoría.
El Miño a esta altura es poco navegable pero sigue recordándonos que ya no es frontera, sino fraternal nexo de unión entre portugueses gallegos.
Y es que gallegos y portugueses compartimos la soberanía de ese río de todos. El Miño se convierte en elemento vertebrador del paisaje.
La tranquilidad invita al descanso, largos y dibujados senderos describen la ruta que hemos de seguir para descubrir espacios incomparables como estos: donde el agua habla y la naturaleza escucha con atención.
Arbo, As Neves, Salvaterra y Salceda de Caselas son algunos de las afortunadas localizaciones que disfrutan de estos parajes.
Nos bastará con acercarnos a Salvaterra para ser testigos de una nueva entrega, la del Río Tea y la del Caselas, que ceden galantemente sus aguas al Padre Miño.
En cada esquina nace un brote de cultura de ríos o de la cultura del agua. Es el caso de estas pesqueiras de Arbo, probablemente de la época romana. Unos monumentos de piedra en los que los pescadores, con una red cónica, capturaban la gran reina del Río, la lamprea.
Es una suerte despertar cada mañana en Arbo, en este entorno natural, de enorme relax y con una larga historia como la que esconde este puente medieval, estas casas o este pequeño monolito como recuerdo a la batalla librada contra los franceses durante la Guerra de la Independencia.
También As Neves posee un paisaje singular, pletórico de alicientes capaces de suscitar indescriptibles emociones su benigno clima, sus afamados vinos y la dulzura del entorno convierten este lugar en un área residencial perfecta, sobretodo en los meses de verano.
Los valles del Miño y el del Termes brindan al peregrino los mejores caprichos naturales, y también numerosos vestigios nobiliares como el Pazo de la Merced o el de San Mauro.
Ya dijimos de Salvaterra que se puede considerar un territorio entre ríos, además posee un clima con tendencias mediterráneas que la convierte en un codiciado huerto vitivinícola. Y es que si fértil es su campo, no lo es menos su historia. Salvaterra mereció la capitalidad de la comarca por su protagonismo histórico, hoy patente en su riqueza monumental y en sus casas señoriales.
Fue en la Edad Media cuando estuvo en disputa constante entre Portugal y Castilla y posteriormente, este recinto amurallado, fue residencia de la reina Doña Urraca quien como ya dijimos, también le otorgó el título de señorío.
Salceda de Caselas será la última de las paradas. Comparte con los demás municipios de O Condado los ríos que vierten sus aguas al Miño, como el Caselas, y también el poseer numerosos y hermosos pazos esparcidos por su territorio.
Pero si algo la hace destacar es su clima romántico. De cada rincón emana una pócima magnífica que nos hace retardar nuestra marcha hacia Compostela. Sin duda este es el mejor sitio para detener el tiempo, descansar y pensar en aquellos que queremos.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook