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SARRIA, VILLA NATURAL

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La ruta de las Aceas.

El río Sarria es nuestro protagonista. Si seguimos su curso entraremos en la Ruta de las Aceas, tomando uno de los dos itinerarios posibles, la Acea de Abaixo. Una ruta natural señalizada entre ríos, molinos y puentes nos descubre idílicos lugares.

 
El caminante a Compostela hace buena parte de su trayecto por Sarria en plena naturaleza, pero este ayuntamiento lucense tiene mas encantos que ofrecer, eso sí, hay que seguir encomendados a San Fernando. Los que aun tengan ganas de caminar, descubrirán la Ruta de las Aceas, un sendero en paralelo al río Sarria.
Hay dos itinerarios posibles, en esta ocasión recorremos el de la Acea de Abaixo, remontando el cauce fluvial
Acea es aceña, molino. Una construcción muy tipica en Galicia que habla de formas de vida que van cayendo en desuso. Una senda empedrada conduce al rehabilitado muiño de Mourin, conocido por el nombre de su propietario. De la Galicia mas tradicional y agrícola de otro tiempo quedan testimonios tan bonitos como este. Lugares que fueron de encuentro entre vecinos en las esperas mientras se molian los cereales que alimentaban el ganado y proporcionaban el sustento de los hombres.
Poco mas hay que hacer en este parque temático de formas de vida y de espacios naturales. Solo procurar su conservación en el mejor estado posible, sin cambiar nada mas. Porque todo lo que nos rodea es idílico.
En esta presa, sin ir mas lejos, los de Sarria refrescan el termómetro del verano en el interior. Asi que este paseo primaveral es apto para todas las epocas del año. Fresquito en verano, envolvente en primavera y acogedor en el crudo invierno. Los viejos carballos son los guardianes celosos de este bosque encantado.
La ruta nos lleva y la curiosidad nos empuja hacia un antiguo refugio. Era utilizado por los campesinos que se acercaban con la molienda o que conducían a los animales en busca de pastos mejores.
La senda se tuerce y parece que cambia de dirección. En el giro queda al descubierto un segundo molino. A nuestro lado, los carballos trepan por una pendiente acusada, tanto como la que queda a nuestros pies. Nada nos detiene, porque aquí cualquiera puede sentir sus raices tan bien plantadas como las de los arboles.
Habia que ver y vivir esto. Cruzar el umbral de los alisos que se abrazan en el aire. El tunel del tiempo nos acerca hasta la presa da Cañería, uno de los mejores cotos de pesca según los entendidos en el cauce del rio Sarria. Habra que probar las truchas.
Un tercer molino, el del Conde, pone fin a este itinerario mágico.
Pero el Sarria, cuando se interna en la villa sigue deparando sorpresas. Molinos como el de Ponte Ribeira, puentes como el peatonal de O Toleiro o el medieval de Ponte Vella, en la carretera de Becerrea, romano en origen. Muy cerca esta el molino de Don Alvaro, convertido en una vivienda, como muchos otros.
Y paseando llegamos a las orillas del otro rio que baña Sarria, el Celeiro, que también tiene su puente histórico, el de Don Fermin.


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