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El Cuerpo Pide Salsa

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Ritmos caribeños en el Barbanza

Es contagioso y nos conduce hasta el Tomasón, para aprender a bailar. De esta escuela salieron algunos campeones. Y lo mismo que los ritmos se nos meten en el cuerpo, nos mezclamos los gallegos con quienes aún tienen el alma al otros lado de este Atlántico, que nos une a América.

 
Agreste, llena de matices, de colores, de historia. La sierra del barbanza desciende en picado hasta el mar y nos lleva hasta lugares de luz y olor a salitre.Paseamos por el paisaje casi irreal de Corrubedo. Entre dunas y aroma atlántico el paisaje se pinta en tonos ocres al atardecer.
A Pobra, Boiro, o Rianxo, son destinos de verano, de playas casi tropicales, resguardadas del viento, islotes y bateas que adornan su costa, aguas azules y ricas en pesca que da riqueza a sus gentes.
Ribeira es la capital por excelencia. Punto de llegada para gentes de lugares lejanos, una realidad multirracial de la que aprender como es la vida feliz.
Así nos lo enseña Orlando Gonzalez. A él le podían las ganas de salir de Cuba, y pensó que la única forma era aprender a bailar. Apartó su licenciatura de Económicas y estudió 3 años en la Escuela Nacional de instructores de Arte y folcklore de La Habana, a pesar de que no le gustaba. Hasta que llegó el momento de actuar en Francia, Madrid, Santiago y el destino le llevó a Riveira. Dice que se quedó aquí porque el puerto le recuerda a su malecón, pero reconoce que no fue fácil integrarse. Pensó que arrimándose a la gente mayor aprendería como moverse en un país distinto. Y desde luego tomó buena nota de los consejos. Ahora es una de las personas más activas en la comarca, todo el mundo le conoce, lo saluda por la calle y se ha ganado la confianza de niños y mayores.
El destino le volvió a dar una vuelta, y empezó a dar clases de baile. Al poco tiempo El Tomasón ya era una escuela conocida en toda la zona. Después de 4 años tiene ya matriculados a 172 niños y 60 adultos, y todos quieren bailar para nosotros.
Acaban de participar hace unas semanas en un concurso en Santiago y Orlando les informa de los premios que consiguieron, se lo llevan todo! Sus próximas actuaciones serán en Galicia, pero ya están planeando el salto internacional, a Ginebra y de allí, nada menos que a la Habana.
Entre nervios de padres y niños se van preparando para enseñarnos su arte. Orlando asegura que los gallegos le han sorprendido mucho, saben moverse, tienen gracia, ritmo y soltura.
Los más pequeños tienen 3 años, alguna coordinación y mucho entusiasmo. Van pasando los diferentes grupos sorprendiéndonos con las diferentes coreografías de cha cha cha, salsa, el mariachi, la guantanamera la batuka y los adolescentes nos enseñan la rueda.
Pero no nos podíamos ir sin una clase magistral. La pareja de baile de Orlando, Tania, empezó hace sólo 2 años en el Tomasón y ya es profesora, viéndola no nos extraña, parece tan fácil que dan ganas de ponerse a bailar con ellos. Tania parece del caribe, pero es de aquí de Ribeira. Dan juntos las clases en toda la comarca, en Pobra, Aguiño, Palmeira, Rianxo, Olveira y Santiago.
Quisimos acompañarles a una de estas clases y fuimos hasta Corrubedo.
Hoy han venido 11 niñas, de varias edades, faltan los chicos. El sistema de enseñanza es al contrario que en los adultos. Lo primero que aprenden son habilidades rítmicas, recursos para poder improvisar, y después fijan los movimientos. Ahora aprenden batuka, con mayor o menor fortuna.
Se nos meten estos ritmos en el cuerpo los sonidos que nos traen quienes tienen el alma al otro lado del atlántico, pero que ya son los caribeños del Barbanza.


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