Mapa de recursos


DESDE PALAS A MELIDE.

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Por los Pazos de Ulloa.

El camino atraviesa la comarca de Ulloa, cruza el río Pambre y sigue hasta hasta Santa Maria de Leboreiro, burgo citado en el Códice Calixtino donde nos encontramos con un testimonio vivo del pasado. Continuamos por la calzada medieval hasta río Seco para terminar nuestra etapa en Melide

 
Después de encontrarse y recomponer los grupos en el Campo dos Romeiros, a la salida de Palas, los peregrinos abordaban la última etapa marcada en el Códice Calixtino. El camino atraviesa ahora la comarca de Ulloa, famosa por sus sabrosos quesos que no vendrán mal para reponer fuerzas. Y entre bocado y bocado, tiempo hay para escuchar las leyendas que transitan el camino, como la que hace referencia a la doncella enamorada de un caballero francés que venía en peregrinación.
La ensoñación continúa en esta tierra de pazos, como este de Ulloa, inmortalizados en la célebre novela de Emilia Pardo Bazán.
Y a lo lejos queda el castillo de Pambre, otro hito histórico superviviente del ataque de los Irmandiños.
Desde el camino oteamos el castro de San Xulián, puerta de entrada a la feligresía de San Xulián do Camiño. El topónimo no deja lugar a dudas, el camino francés pasa por aquí, bordeando su hermoso templo románico del siglo XII.
El arciprestazgo de Ulloa alcanzaba también a la parroquia de San Pedro de Meixide, por donde continúa la ruta xacobea.
Y sigue hasta el límite de Palas cruzando los lugares deCasanova, Vilagocende y Porto de Bois. La senda es intrincada, se estrecha bajo la mirada de los árboles que guardan el camino. Hay que estirar las fuerzas una vez más, no perder el paso y seguir mirando hacia delante. Aún queda camino por hacer.
El camino que se inicia más allá del Rhin y la Ruta Cantábrica confluyen en Melide, una villa que une su destino a la tradición xacobea ya desde el momento de su fundación. En Melide el camino entra por O Coto, límite entre las provincias de Lugo y A Coruña. Aquí los peregrinos ya ven más cercano el final de su aventura.
Pero es en O Leboreiro, burgo citado en el Códice Calixtino, donde nos encontramos con un testimonio vivo del pasado. Es una hermosa aldea que conserva el pavimento original, una calzada de piedra labrada por los pies de los devotos peregrinos que ha sido recientemente restaurada. La iglesia de Santa María, del siglo XIV, imprime al conjunto un aspecto medieval. También se conservan restos de un antiguo hospital de peregrinos y las curiosas ?puertas de mercadores?, unas ventanas en las paredes de algunas casas a través de las que se abastecían los romeros para proseguir su ruta.
La calzada medieval continúa hasta el río Seco. La parada es obligada, un alto en el camino para reponer fuerzas y refrescarse. El río lo salva un bonito puente que, al parecer, data de época romana. Es otra postal para el camino.
La senda xacobea se interna a continuación en Desicabo y A Madanela.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook