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CIUDAD DEL ARTE.

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Santiago ofrece una serie de museos con importantes exposiciones.

La mas importante exposición de arte sacro está en el museo de la Catedral. En el Museo de las Peregrinaciones podremos conocer mejor la tradición Jacobea. Etnografía en el Museo do Pobo Galego y fotografía de la Galicia mas turística en el Pabellón de Galicia. La modernidad tiene su máxima expresión el el Centro Gallego de Arte Contemporáneo.

 
Santiago puede resultar apabullante, demoledoramente bella.
Fue capital cultural en el año 2001, y ahora celebra el Xacobeo 2004, y en cuanto se pisa la ciudad quedan claros los por qué. Su vida cultural es riquísima para su pequeño tamaño, y vamos a intentar abarcar un poco, pero sin desfallecer.
Comenzamos en la Colegiata del Sar con el arte sacro. Junto con la catedral es de los que mejor conservan su estructura. Se inició en el siglo XII pero cinco siglos más tarde hicieron falta unos contrafuertes porque fue construído sobre suelo pantanoso y con las tres naves a la misma altura. La inclinación es fácilmente perceptible. Poco queda de la obra de los discípulos del Maestro Mateo en el claustro. El museo conserva una colección de orfebrería compostelana, documentos de gran valor histórico como el fundacional del monasterio de 1136, y varias esculturas.
Damos un salto del románico al severo neoclasicismo y volúmenes puros de San Bieito do Campo. En su interior la sorpresa son las pinturas en la bóveda de Plácido Fernandez de Arosa, con clara influencia de Rafael. La obra maestra es la representación del propio San Benito.
Neoclásica con concesiones al barroco es la iglesia de Santa María do Camiño. Dentro una gran riqueza barroca, aunque hay obras anteriores como el tímpano de la epifanía o la capilla de los condes de Amarante. Detaca el retablo mayor con el peculiar estilo del entallador Manuel de Leis. Y hay varias esculturas del barroco de mediados del setecientos.
Seguimos pera antes un consejo, no se enfrente a estas obras en grupo, si no a solas, de tú a tú, para escuchar todo lo que le tiene que contar.
Pruebe en el museo de San Paio de Antealtares, piense todo lo que habrá visto el ara del primitivo altar del Apostol, o lo que se esconde detrás de este brazo relicario de San Paio, e incluso sorpréndase ante este inclasificable niño Jesús Peregrino.
Este Museo de arte sacro está muy bien pensado, con un agrupamiento de las piezas y un excelente recorrido por las colecciones de pintura, escultura y orfebrería de los siglos XVII y XVIII. Si creen que ya han visto mucho llega uno de los momentos memorables, el tú a tú con San Martín Pinario. En su interior encontramos la exposición Luces de Peregrinación. También en este caso nos encontramos con unas obras excelentemente iluminadas, y presentadas. La disposición de las figuras juega con los volúmenes, y la perspectiva para que conozcamos en las mejores condiciones estas obras que son muestra de lo mejor que ha provocado el Camino de Santiago y de la estrecha relación con Oviedo.
Y llegamos al enorme Museo de la Catedral. Desde 1930 en estas salas se recogen las huellas de la extraordinaria historia del santuario que acoge la tumba del Apóstol. En esta sala destaca la reproducción de los instrumentos que tocaban los 24 ancianos del Apocalipsis, y la sala en sí. En la siguiente zona lo más importante son los restos de la portada románica de Azabachería, de la sillería pétrea del Maestro Mateo, y del rosetón de la primitiva fachada del Obradoiro. Pero no contamos con encontrarnos con esta reproducción del coro pétreo del Maestro Mateo. Continuando podemos conocer el arte en la catedral desde los siglos XIII hasta el XVIII, con momentos tan curiosos como el de san Miguel pesando las almas.
Pero para los profanos lo más espectacular es el claustro con una perspectiva inédita de la catedral, y la contemplación de las antiguas campanas de la Berenguela, que habrán marcado la vida de la ciudad durante siglos.
Todo en la catedral es superlativo, más bonito, más trabajado, más rico en su ornamentación. Y por último llegamos al Museo que tiene la respuesta a casi todas las preguntas sobra Santiago. El Museo de las Peregrinaciones situado en la casa gótica permite conocer la evolución de esta ciudad en base al camino de Santiago.
Tomamos un respiro de arte sacro, y nos pasamos a conocer los pormenores en este caso de la etnografía gallega en el Museo do Pobo Galego.
Lo que no satisfizo nuestra curiosidad en este museo la saciará definitivamente el Pabellón de Galicia.
El presente reclama la atención y nos desahogamos en el Centro Galego de Arte Contemporáneo, donde siempre queda la duda de cual es la obra a visitar, las expuestas o este enorme espacio diáfano bañado por luz uniforme.
No se lo van a creer pero aún quedan más museos como la Galería Granell, o la exposición Galicia Dixital pero ante el riesgo de saturación, o síndrome de Stendhal, lo dejamos aquí, seguros de continuarán ustedes.
Nos hacemos cargo que es mucho arte, muchas épocas contenidas en tan pequeño espacio, demasiada belleza, así que lo mejor es relajarse y limitarse a disfrutar. Síndrome de Stendhal.


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