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CAMINO DE NEGREIRA

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Trayecto de gran riqueza paisajística y núcleos rurales con un rico patrimonio histórico-artístico.

Tras el trayecto urbano de Compostela, alcanzamos el Valle de A Mahia . Después de atravesar el puente medieval de Augapesada subimos al alto del Mar de ovellas. Cruzando el puente de PonteMaceira nos adentramos en tierras de A Barcala por las que discurre el camino y cuya capital es Negreira, villa de origen medieval con un conjunto monumental impresionante donde destacan los pazos.

 
Una última mirada antes de partir. Hasta luego, dice el que está seguro de que volverá. El peregrino ha llegado al final del camino, y ahora quiere encontrarse con el fin del mundo, tocar Cabo Fisterra.
Abandonando el Obradoiro por la calle Hortas, el camino desemboca en la Carballeira de San Lourenzo, escenario poético de algunos versos de Rosalía de Castro. Con la carballeira y el pazo de San Lourenzo, en las proximidades del Campus Universitario, nos adentramos en un paisaje que se repetirá en el valle de A Maía.
La visión es una mezcla de melancolía y serenidad, sentimientos que bien pueden viajar en las aguas del río Sar, que cruzamos en Bertamiráns.
El valle de A Maía se pinta de colores sin estridencias y sin grandes contrastes orográficos. Suave y acogedor, es el pórtico de Santiago hacia el mar.
Y en busca continuamos, atravesando el núcleo de Augapesada. Aquí se conserva en buen estado un pequeño puente de origen medieval. Toda esta comarca de A Barcala es rica en patrimonio histórico y religioso. Una de sus mejores muestras es la iglesia barroca de Trasmonte, que testimonia la importancia social y cultural del valle barcalés, que ya a finales del siglo XVI había alcanzado niveles muy elevados de densidad demográfica.
Ponte Maceira es otro indicio de esplendor. Sus casas blasonadas y pazos como el de Baladrónaportan señorío a una zona históricamente residencial. Ponte Maceira tuvo ya protagonismo en época romana, cuando se proyectó este paso sobre el Tambre. El puente se reconstruyó en la Edad Media, momento en el que crecía su importancia en la comunicación de la comarca de Santiago con la costa más occidental. Hoy constituye un hermoso conjunto en el que el Tambre se echa a descansar.
Quien aún no puede ceder es el caminante. La iglesia de Santa María de Portor se encuentra muy cerca del núcleo urbano de Negreira. Aunque su fachada y su torre son del XVIII, el templo mantiene señas de identidad románica, como son sus muros norte y sur y los canzorros figurados y zoomorfos.
Pero si algo caracteriza a Negreira son sus pazos. A través del portalón de entrada adivinamos el de Chancela, legendario espacio en el que tuvo lugar la muerte de la ama Munia y su esposo, el escudero Bernardo, de cuyas tumbas nacieron dos pinos entrelazados.
El de Cotón preside el centro de la villa a la que aludió el escritor Ernest Hemingway y está de camino al albergue. Su origen medieval está algo desdibujado debido a los continuos añadidos arquitectónicos de los últimos tres siglos. Con todo conserva apariencia de ciudadela almenada, gracias a un corredor que une el pazo con la capilla de San Mauro, del siglo XVIII.
Y, tras la visita, a descansar en el albergue de Negreira, en la salida de la villa.


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