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LOS ESPACIOS DE O CORGO

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O Corgo está salpicado de iglesias románicas y muestras de una rica arquitectura popular.

O Corgo es u conjunto de 149 pequeños núcleos habitados por pocas familias pero inmersos en n paisaje natural magnífico. Es residencial desde siempre como lo demuestra la abundancia de Casas Grandes, hoy convertidas en establecimientos de turismo rural.

 
Conocemos O Corgo por su carácter más fluvial. Toda su riqueza natural y turística gira en torno a las riberas de los ríos que lo bañan.
Y es cierto, su entorno es envidiable y de espectáculo. Pero o Corgo es mucho más que eso. A la hora de acercarnos al municipio, no existen distancias.
A tan sólo 14 kilómetros de la capital lucense, nos aguarda para mostrarnos sus lugares naturales de gran belleza, pero también otros de gran interés cultural, monumental o histórico.
O Corgo ha sido desde siempre tierra de pazos y de casonas. Edificaciones grandiosas, que en parte se conservan y que presiden cada una de las parroquias del municipio.
Tenemos por ejemplo la casa de labranza San Xoan de Segovia en Arxemil, la casa de labranza de Folgosa, que con gran escudo y su hermoso patio interior, fue el escenario no hace tantos años de la película El Rey del Río. Ya en el centro del municipio podemos visitar también la casa de Neira.
Todas ellas edificaciones que nos recuerdan el pasado señorial que se vivió en o Corgo. Y testigos fueron también sus pazos, como el de Adai, construido a finales de la posguerra por el general Tella. Pero quizás el más representativo sea el Pazo de Valcarcel, en la parroquia de San Xoán do Corgo. Se trata de una construcción del siglo XVII que fue fundado por una de las familias más conocidas en la historia del municipio
. Esta construcción sigue conservando su llamativo balcón y la solana de arcos semicirculares a pesar de que sus actuales inquilinos lo han ido acondicionado a las necesidades de hoy en día.
Hoy algunas de estas edificaciones llenas de historia permanecen cerradas, pero la mayoría de ellas son viviendas o segundas viviendas. Porque o Corgo es residencial. Municipio tranquilo, con calidad de vida, y como ya dijimos, a un paso de la capital. De hecho, son muchos los vecinos que trabajan en Lugo pero que continúan viviendo aquí.
Las distancias ya no son lo que eran, y menos ahora que tienen la autovía. Además disponen de los servicios necesarios para no tener que desplazarse, Y a corto o medio plazo contarán también con una superficie industrial de unas 15 hectáreas. Eso sí hay que decir que la construcción de la autovía ha trastocado un poco el desarrollo del sector hostelero. Pero aún así los conocedores de la gastronomía de este municipio continúan viniendo.
O Corgo ha querido que también los visitantes disfruten de sus mayores tesoros en pleno pulmón de la naturaleza. A orillas del Miño, les aguarda un privilegiado espacio. Hablamos de la Casa Rural de A Fervenza, un enclave eco-turístico único y que conforma el espacio de máxima protección de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño.
Otro de los recursos naturales más característicos de O Corgo es su playa fluvial, donde la gente se baña y se broncea, ya con los primeros rayos de sol.
Y en una tierra de ríos, como lo es ésta, sería de extrañar que encontrásemos puentes con historia, como el de Ponte dos Galiñeiros o el medieval sobre el río Neira.
Son espacios de ensueño, restos de la mejor arquitectura y ejemplos de un cuidadoso respeto por el pasado, lo popular y lo tradicional. Un cuidado que ya ha sido traspasado a las nuevas generaciones.


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