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SARGADELOS, PASEO ROMÁNTICO

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El actual complejo de Sargadelos es un gran centro artístico y cultural.

El complejo tuvo sus antecedentes en la Real Fábrica de Fundición y Loza, fundada en el siglo XV III. La cerámica de Sargadelos es hoy una de las mas vistosas y apreciadas del mundo y en su Laboratorio de formas se innova y se actualizan las técnicas de fabricación.

 
El Sargadelos del siglo XVIII pervive en espíritu y en algunos restos de aquel modelo empresarial en la vanguardia europea. La presa del río Xunco hoy es un lugar idílico que culmina el Paseo dos Namorados, la avenida que acompaña a la canalización del río para suministrar energía a las fábricas. La enorme presencia de los eucaliptos centenarios franquea este paseo encantado.
El Pazo de Antonio Raimundo Ibáñez conserva todavía los signos de esplendor, el escudo de España con el Toisón de Oro. Honores para el empresario adelantado a su tiempo que rechazó el título con el que pasó a la posteridad en la memoria de todos, Marqués de Sargadelos. La Casa de Administración sí conserva funcionalidad, ahora bien distinta, la de sede del Real Patronato de Sargadelos y memoria de las antiguas fábricas que primero fueron siderúrgicas y después de cerámica. El solar en el que se levantaban enseña lo poco que queda de ellas. Su destrucción, a principios del siglo XX, llevó a muchos de vecinos de Cervo y de toda la comarca al camino de la emigración.
Precisamente, fueron los gallegos de ultramar los que hicieron germinar Sargadelos de sus cenizas. A la cabeza, el genial artista Luis Seoane y el empeño de Isaac Díaz Pardo. Y ayudas de valor incalculable por parte de personas brillantes: Rafael Dieste, Otero Pedrayo, Blanco Amor… Así nació en Buenos Aires el Laboratorio de Formas de Galicia, institución que tenía por objeto restaurar la memoria histórica, estudiar y divulgar la renovación del arte gallego a partir de Castelao. Estaba presente el espíritu del Sargadelos pionero de Ibáñez: aunar recursos, creatividad y ética frente a especulación. En 1970 se inaugura la factoría de Cervo, continuidad de la de O Castro, en Sada, abierta en 1949.
Hoy Sargadelos es una fábrica que se puede visitar y descubrir así todo el proceso productivo, en el que hay muchas curiosidades. Como que el color rojo se pinta después de la primera cocción y del vitrificado que aporta el brillo característico de la porcelana de Sargadelos. O conocer antes que nadie a la nueva figura: este “Coquín”, recuerdo de los serenos compostelanos. Es emocionante ver la gestación en directo de piezas como el “Peregrino Chapapoteiro”, homenaje a los voluntarios. Toda la tecnología empleada en la fábrica es fruto de un desarrollo industrial propio. Los diseños parten de los pioneros, que amalgamaron las vanguardias del siglo XX con un talante profundamente gallego.
Nuevos artistas se incorporan a la nómina: como el cambadés Francisco Leiro que firma piezas de autor numeradas. Y en las salas de exposiciones, la muestra de la intensa actividad artística y cultural de Sargadelos: las piezas de los alumnos y profesores de las Experiencias de Tecnología y Escuela Libre que se organizan todos los veranos. Los ceramistas más renombrados han pasado por aquí, como Arcadi Blasco. Y en las vitrinas, como un tesoro, las piezas originales de Luis Seoane. Al final de la visita, queda el recuerdo de un viaje apasionante al corazón de una de las industrias culturales más emblemáticas de Galicia.


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