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El Camino Real

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Caminando hacia Compostela por la Vía de al Plata, este tramo nos llevará desde Ourense hasta Oseira.

Cruzamos el Miño por el puente viejo para ascender a Cudeiro, Coles y Sartedigos. Pasado Cambeo nos adentramos en el municipio de Villamartín. El camino pasa por Tamallancos y Sobreira antes de adentrarse en el ayuntamiento de Cea donde destacan los pintorescos lugares de Faramontaos, Viduedo y As Casas Novas. Cea conserva un valioso conjunto etnográfico de casas tradicionales además de ofrecernos el mejor pan del mundo.

 
Cruzando el río Miño por el Puente viejo< dejamos atrás Ourense. Sus encantos, su arquitectura y su calco de la Edad Media quedarán fijados en nuestra retina.
Esta imagen sin duda la reforzaremos nada más introducirnos en el Camino Real, también llamado Camiño do noso Señor El Rey.
A medida que nos acerquemos al punto más alto de este valle, conseguiremos la postal más sobresaliente de la antigua ciudad episcopal.
Mojones, flechas y conchas nos indican la subida a Cudeiro, aunque aquí, reconocer la Vía de la plata es de lo más sencillo. El antiguo y desgastado enlosado nos conduce al lugar de Soutelo. El linaje gallego está presente en este lugar. Aquí se conserva un pazo del mismo nombre construido el siglo XVIII.
Descubriendo los indicios del pasado caminero que esconde esta ruta, llegamos a San Pedro de Cudeiro. Las piedras son sus galas y la iglesia parroquial su mayor trofeo. Templo, crucero y fuente conforman un conjunto arquitectónico envidiable en todo el Camino Real que hoy recorremos. Por eso vale la pena detenerse a admirar sus restos románicos y el magnífico retablo manierista que todavía conserva en su interior.
El camino sigue ascendiendo hacia tierras de Coles, pero antes haremos una parada en el lugar de A Costa, en la pequeña ermita de San Marcos.
Fue en el año 2000 cuando se decidió recuperar esta capilla con su sencilla arquitectura popular, tras haber permanecido en el olvido durante décadas.
Desde este asombroso emplazamiento, una atalaya rocosa que domina la hoya ourensana, partimos de nuevo hacia Compostela.
A partir de aquí subimos casi en trazado rectilíneo hasta Sartedigos, no sin antes probar el agua de un antiquísimo manantial de galería recuperado recientemente.
Ahora es el turno de la Naturaleza, el paisaje más invernal nos acompaña hasta otra de las joyas de la tradición jacobea, la Iglesia de Gustei. Se trata de una construcción románica de la segunda mitad del siglo XII y que conserva de esta época parte de la fachada, la puerta sur y un tramo del ábside.
Sin duda, la mayor recompensa de pasar por este pueblo, es entrar en el interior de la iglesia, pues el altar mayor está presidido por una imagen pétrea del Apóstol Santiago, datada en el siglo XIII.
Pasado Cambeo, conocido por su carne o caldeiro, nos adentramos en el municipio de Vilamarín. Aquí el caminante que le lleva ventaja al tiempo, se desvía hasta el Pazo de los Condes de Ribadavia. Una fortaleza que nos recuerda que ésta es una tierra de pazos.
El camino pasa por Tamallancos, un pueblo muy nombrado en la Edad Media, que vivió por y para esta ruta, y que sin duda fue confidente de muchos de los peregrinos que se dirigían a Santiago.
Ponte Sobreira es nuestro último paso para concluir la jornada. Este puente histórico nos conduce a Cea tierra de pan y de tradición. Un sabor que se mezcla en sus calles de valioso valor etnográfico y que con los años aumenta la solera de las tierras que en su día pertenecieron al señorío monástico de Oseira.


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