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La Verea Sur, de A Gudiña a Laza

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Paisajes, patrimonio histórico, pueblos pintorescos en este impresionante tramo de la Vía de la Plata.

Es la mas dificultosa ruta de los caminos del sur por su carácter montañoso, pero también la mas bella. Atraviesa la Serra Seca, por las Vendas do Espiño y da Teresa; en el monte de la Urdiñeira, pasa por la Vendas de Capela y de Bolaño. Luego sigue a Campobecerros, la antesala del Invernadeiro. Llega a Porto Camba y finalmente a Laza.

 
No es la ruta más conocida, ni la más frecuentada ni la más fácil, pero sí una de las de Mayor encanto.
Encanto paisajístico, espiritual y humano.
Es la Verea Sur, la segunda etapa de nuestro camino de hoy hacia Compostela. Esta ruta de la Vía de la Plata era también conocida en el siglo XVI como El Camino Francés o el Camino Real.
Quizás sea el camino apropiado para la reflexión y para encontrar ese espíritu jacobeo. Tiempo lo vamos a tener, mientras atravesamos el relieve montañoso con el que se visten los municipios de A Gudiña, Castrelo do Val y finalmente el de Laza.
Saliendo ya del albergue de A Gudiña, nos encontramos con la primera sorpresa: la gratitud y el Don de gentes. Es un mismo vecino el que nos acompaña una buena parte del trayecto.
Recorremos a Gudiña hasta llegar a la Plaza donde oficialmente empieza la Verea Sur hacia Laza. Las calles de piedra, los balcones donde todavía se seca el maiz y la propia arquitectura, son imágenes , que por su encanto, dejarán una estela en nuestra retina.
Ya fuera del centro de a Gudiña, hacia los parajes de la serra Seca, nos envuelve una lluvia de hospitalidad. Esta vez de la mano de una ganadero y agricultor, que como salta a primera vista, es de los que mantiene las costumbres que en definitiva dan personalidad a un pueblo.
Primero caminos empedrados y después el asfalto, han sustituido aquí, como en muchos otros tramos, la Vía original del Camino, donde los peregrinos clavan sus huellas.
Paso a paso llegamos hasta las vendas de O Espiño y de Teresa. Poblaciones que en su día contaron con más habitantes y donde hoy reina el color de la piedra gastada y el sonido del silencio.
A partir de aquí continuamos sólos, son los momentos de hablar con uno mismo. Solos o acompañados, disfrutamos una vez más de la calma del paisaje.
Salvamos el desnivel sin mayor esfuerzo, y es que aunque al final del día se nota, el cansancio no es impedimento para lograr nuestro objetivo.
Antes de llegar a Campobecerros, antesala del Invernadoiro que más adelante les mostraremos, deberemos cruzar las Vendas da Capela y Bolaño en el Monte Urdiñeira, un antiguo Castro Prerromano.
Esta parroquia Perteneció en su día a la encomienda santiaguista de San Marcos de León, en ella, los peregrinos pudieron contar con la ayuda de los Caballeros de la Orden de Santiago.
En nuestro caso nos cruzamos con otros guardianes del Camino, los del Siglo XXI, que aunque menos pintorescos que los elegantes jinetes engalanados, también prestan un completo servicio al caminante, excursionista y peregrino.
La Ruta se interna en Porto Camba, en un valle de montaña de la sierra de San Mamede.
Si queremos llegar con luz al albergue de Laza, sólo podemos rozar Trez y superar su parroquia de Eiras. Pero en este punto son muchos los que aprovechan para acercarse al santuario mariano de Pena Tallada y que desde aquí, apenas se distingue entre los grises de la montaña.
Entramos en Laza, acompañados de los pasos de otros peregrinos. Todos pararemos en esta ocasión a hacer noche en el albergue de Laza. Un municipio en el que más tarde repararemos.


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