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Santa María de Sobrado dos Monxes

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Santa Maria de Sobrado dos Monxes es uno de los cenobios mas visitados y populares de Galicia.

Tras descansar en el magnífico balneario de Guitiriz retomamos el camino hacia Compostela en un sorprendente trayecto por el corazón de Galicia lleno de historia y patrimonio. Dejamos la provincia de Lugo y a través de Esgueva llegamos a Sobrado Dos Monxes, uno de los mas emblemáticos monasterios de Galicia que, con una antigüedad superior a los mil años, es el punto de origen y referente histórico del Municipio.

 
Tras un buen descanso en Guitiriz, nos disponemos a afrontar una gran jornada. Un viaje lleno de historia y de patrimonio
Nuestros pasos nos conducen a San Paio de Seixón, en Friol. Hay quien dice que es el corazón de Galicia.
De lo que no cabe duda es que también es referente monumental. Primero encontramos su iglesia románica, construida en 1140. con rasgos poco habituales del románico gallego.
Pasos firmes sobre Ponte Leixoso nos indican la llegada al escondite de otra perla gallega, Santiago de Miraz. Esta parroquia conserva todavía una de las muchas fortalezas de la zona, la Fortaleza de los Saavedra. Su estado de conservación es bueno, de hecho, está habitada.
Son muchas las construcciones de esta época.
Es el caso de la Fortaleza de San Paio de Narla. Está considerado como uno de los más antiguos de la provincia lucense. Fue construido en el siglo XIII y sus promotores fueron miembros de la familia Prado.
El recinto es el típico conjunto pazo-torre-fortaleza cuyos orígenes serían de tipo defensivo. En 1939, pasó a ser propiedad de la Diputación Provincial, y tras sufrir varias restauraciones, en la actualidad acoge el Museo Etnográfico e Histórico de San Paio de Narla.
El museo recrea a la perfección los ambientes medievales y renacentistas que fueron testigo de paso, de las leyendas como la de la Dama de Las Torres o la de A Cova da Serpe, una leyenda que pasó a ser el símbolo heráldico del Ayuntamiento de Friol.
Emplazada ya en la propia capital del municipio está otra fortaleza. Perteneciente al mismo siglo y a la misma familia que la anterior, se encuentra en trámite de recuperación. Pero nosotros la guardamos así para el recuerdo.
Estos testigos de la historia, en esta ocasión, serán el preámbulo de lo que todavía queda por llegar. El tiempo que nos lleva cruzar Mantelle, Cabana, Ledro, o Pedramaior, será el tiempo que tardaremos en admirar el monasterio de Sobrado dos Monxes.
El Monasterio de Sobrado no sólo es el punto de origen y el referente histórico del municipio, sino que también ha tenido mucho que ver con la historia de la comarca.
Fue fundado en el año 952, por orden de los Condes de Présaras como monasterio familiar. Pero fue con la llegada de los monjes cistercienses franceses, cuando los Condes de Traba y Alfonso VII lo toman bajo su protección en 1142. Así, es el 1º que se integra a la Orden Císter en la Península Ibérica.
Tras diferentes etapas de auge y decadencia, en la actualidad, el monasterio está habitado por monjes benedictinos, quienes con ayuda de diferentes subvenciones, están restaurando el monasterio.
Si desde fuera nos impacta su grandiosidad y su fachada de Pedro Monteagudo, el interior no lo es menos.
Es un buen ejemplo del barroco gallego. Dentro de la sencillez y de la simplicidad de las líneas y de la decoración, hay mucho que aprender.
Nos recibe el Claustro de Peregrinos, construido en 1623. Es de planta cuadrada y dos pisos de altura, con alzado dórico en el inferior y jónico en el superior. Antes de acomodarnos en sus dependencias, aprovechamos los últimos rayos de sol para visitar el Claustro de los Medallones que, totalmente abovedado, destaca por los 36 medallones que decoran cada ventanal.
Pero en Sobrado hasta las partes más funcionales, guardan clase y elegancia, como es el caso de la cocina, cubierta por arcos de medio punto y de bóveda ojival. También conserva la columnas de las que pendían las cadenas de sustento de la campana.
Antes de ser restaurada, la sala capitular sólo conservaba en pie un haz de columnas de la portada. Hoy reconstruida de nuevo, sobresale por su esbeltez y pureza del conjunto.
Si relentizamos más nuestro paso, lo haremos en la Iglesia: perfectas proporciones, y piedra trabajada al detalle. Es de planta de cruz latina con tres naves, bóveda de medio cañón y una imponente cúpula sobre el altar mayor.
No menos relevante es la cúpula de la sacristía que con la portada de puras líneas renacentistas, conserva en los 4 ángulos imágenes de los doctores de la Iglesia latina.
Nos queda por visitar dos de las capillas, la del Rosario, que se le atribuye a Domingo de Andrade y la Capilla de San Juan Bautista. Esta es la parte más antigua que se conserva del monasterio. La reliquia más representativa del románico por la sobriedad de sus elementos decorativos más puros. Exhaustos por tanta belleza y por las alturas que nos envuelven, ahora sí que nos retiramos al albergueque hay en el propio Monasterio. Aquí haremos noche, descansaremos y repasaremos nuestro viaje desde el principio.


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