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A Coruña, Ciudad Atlántica

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La costa urbana de A Coruña ofrece muchos motivos para recorrerla.

A Coruña está dotada de un amplio y variado atractivo turístico. Es mar abierto y refugio en sus arenales urbanos. Desde la Marina hasta la moderna Torre Millenium , el paseo pone al descubierto la vocación marinera de A Coruña. En su muelle recalan cruceros de turismo, pues uno de los pocos puertos que permiten atracar grandes barcos al pie del centro Histórico.

 
Alba siente una emoción especial al bajarse en el puerto coruñés como antiguamente hacían los peregrinos procedentes de Flandes e Inglaterra.
Ya en suelo firme huele tanto o más a mar que durante su periplo.
Alba sabe que Coruña no es del todo tierra, es una prolongación disimulada del mar, y ella entra al juego.
El camino atraviesa lugares muy determinados de la ciudad pero ella tiene otras intenciones. Quiere desenmarañar todos los secretos que pueda. Y busca esa luz que ha hecho famosa a esta ciudad, busca el instante decisivo como describen los fotógrafos la magia de ciertos momentos. Ha leído mucho sobre las galerías. Y sabe que son una solución del siglo XVIII al frío invernal. Mirar las galerías de la ciudad de cristal, es descubrir su alma también de cristal.
Deja atrás el mayor conjunto urbano acristalado, y se dirige al Castillo de San Antón. Realmente entra en el Museo Arqueológico e Histórico de san Antón.
Alba ama el mar, y este museo no puede desligar la historia de Coruña del elemento acuático, desde la edad del Bronce. Casi todo lo relacionado con la vida de Coruña está en esta fortaleza representada en diferentes objetos.
A la salida se vuelve a encontrar con la llama de la Torre de Control que la guió en su entrada a la bahía.
Hace unos siglos la guía para otros peregrinos era esta, la Torre de Hércules. Aunque aún le queda mucho por pasear no quiere perderse ninguno de los 239 escalones.
Esta es una parada en el camino así que Alba se puede permitir coger el tranvía. Ni siquiera ella sabe si se sube por acortar la distancia, o por el placer de ir dentro de uno.
La luz de esta ciudad definitivamente le parece diferente, pero tiene una explicación muy fácil. Coruña está rodeada de un proyector de luz constante.
Para profundizar más en la ciudad barco, Alba ha decidido guardar la guía turística y conocer Coruña. Pero la de los coruñeses. Por eso descubre los rincones más insólitos de este paseo marítimo que rodea prácticamente a toda la ciudad. Contempla las perspectivas menos conocidas. Por eso llega, indagando, al refugio, al escondite, de todos los coruñeses. El puerto de San Pedro de Visma, o el Portiño.
Este es el mar más auténtico, es casi imposible saber la hora. Para Alba el tiempo se ha detenido contemplando a un viejo lobo de mar.
Falta la visita a otros extranjeros en la ciudad. Aunque aún sigue vigente el lema de que en Coruña nadie es forastero, ni siquiera las especies más exóticas de esta casa de los Peces.
Y un último lujo, contemplar estos largos arenales, en medio de la ciudad.
Tan sólo unas horas han bastado para que Alba mire con otros ojos.


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