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Ostras de Arcade y el Castillo de Soutomaior

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Al fondo de la ensenanda de San Simón aparece este bello municipio pontevedrés.

El Municipio de Soutomaior merece una visita para degustar las ostras de su capital, Arcade, y conocer el Castillo de Soutomaior, la fortaleza ligada a Pedro Madruga. Aquí el río Oitaven une su cauce al Verdugo y juntos siguen su viaje hasta el Atlántico, ofreciendo espacios naturales extraordinario salpicados de puente medievales como el de Comboa.

 
Muchos kilómetros después, el mar se cruza en el camino. Las riberas de Cesantes mecen en sus brazos a una ría que aquí, en su cara interna, es pequeña aún. Es la Ría de Vigo, en las orillas del mar de los tesoros y de los marineros, frente a la isla de los Poetas. Esta vía costera es una opción, la otra se interna por sendas boscosas en paralelo al mar hasta pasar muy cerca del Monte de A Peneda, una referencia mítica en el paisaje
. La ruta Xacobea se interna en la villa de Arcade, capital del municipio de Soutomaior y desembocadura del río Verdugo, es decir, origen de la ría de Vigo. Este enclave costero es famoso por sus ostras y su buen comer, en el que se bautizaron cocineros, maitres y restauradores que han llegado a ocupar puestos de responsabilidad en establecimientos incluso fuera de nuestras fronteras. A unos cinco kilómetros de Arcade y hacia el interior, podemos visitar el Castillo de Soutomaior, la fortaleza que vivió esplendores con Pedro Madruga en el siglo XV, cuando desde ella se dirigía el sur de Galicia y se intensificaban las relaciones con Portugal. Aunque fue levantada en el siglo XII con este noble violento y sanguinario, conoció grandes esplendores y vivió sus episodios más turbulentos. Los trazos de estilo gótico corresponden a una remodelación del siglo XIX. Ahora es propiedad de la Diputación Provincial, que mantiene el castillo como espacio para la cultura y el ocio. Porque se puede descansar en la posada, uno de los lugares favoritos de los pontevedreses para celebrar su boda.
En ocasiones así merece mucho la pena desviarse de la ruta marcada para detenerse en los lugares que va atravesando el camino. Y en Soutomaior es una sorpresa remontar el río Verdugo, que aquí une su destino al cauce del Oitavén. Juntos comparten una travesía de siete kilómetros hasta la desembocadura de ambos en Arcade. El Verdugo se calma en Soutomaior para ofrecernos un buen coto de pesca y muhcos paisajes relajantes en un entorno solitario. Claro que a veces la arquitectura aporta su granito de arena y pide protagonismo. El puente medieval de Comboa enmarca el trabajo de la naturaleza.


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