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Padrón, Villa Xacobea

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Poesía y literatura nos acompañan en nuestro recorrido por la villa.

Nos dejamos llevar por la poesía y la literatura en nuestro recorrido por esta Villa. Con Rodriguez de Padrón conocemos los Monasterios; con Macías o Namorado el jardín botánico y los espacios naturales; con Rosalía el Sar y su entorno; con Cela el Padrón moderno. Finalizamos nuestro paseo degustando una exquisita lamprea del Ulla.

 
La literatura y la poesía nos conducirán por la villa de Padrón. Que a parte de ser Xacobea, es villa de celebridades. La cuna de escritores y poetas que ya forman parte del gran mundo de las letras.
Con sus pasos, sus recuerdos y sus obras, conoceremos en esta ocasión la villa a la que llegaron los restos del Apóstol Santiago.
Empezaremos nuestro paseo en el Convento de Herbón por ser uno de los edificios monásticos más emblemáticos que nos vamos a encontrar. Fue fundado en 1396, y sufrió varias reformas hasta convertirse en el edificio actual. Una obra del siglo XVIII. Aunque tenemos suerte de poder ver el claustro y parte de edificio conventual del siglo XVI..
Entre estas paredes se retiró Juan Rodríguez del Padrón, que en el año 1440 había ingresado en la orden franciscana de Jerusalén debido a unos desengaños amorosos. De allí trajo una palmera, que según cuenta la tradición, aún se conserva en la huerta del convento.
En compañía del poeta nos dirigimos ahora al casco viejo de Padrón. Una gran retícula y plazuelas puestas al alcance de quien lo contemple desde este otro convento, el del Carmen. Curioso baluarte sobre la ciudad fluvial, con una gran explanada como atrio o balconada magnífica para admirar las alamedas antes de que se ponga el sol.
Y con un buen amigo de Juan Rodríguez nos acercamos a ese paraíso verde. Macías, O Namorado también sufrió de amores imposibles, los mismos que al parecer le llevaron a la muerte. Su recuerdo queda en la poesía de la Edad Media, en la Obra de Lope de Vega y también en el Jardín Botánico. En este rincón padronés lleno de armonías, donde el verde se vuelve paleta de colores y aliado de la piedra y de las sombras. Por algo desde 1946 es monumento nacional. Pues en él conviven especies tan diversas como la palmera de Senegal, cordilinas de Nueva Zelanda y casi 300 especies únicas en España. En definitiva, un vergel perfecto para perderse acompañado de un buen libro.
Ahora nos dejaremos seducir por las aguas del Sar y por la poesía de Rosalía de Castro. El valle del Sar es la prolongación de la risueña comarca de a Maía, dicen, que se trata de Toda Galicia en Grandiosa Síntesis. El Sar, tan presente en la poesía padronesa, recorre el bello barrio de casas arcaicas de patín y la alameda. La historia de Padrón va ligada a este río, pues ya hemos comentado que la barca que trajo los restos del apóstol atracó en el Sar, y que ahí fue amarrada a una piedra, que posteriormente dio nombre a la nueva población.
Un puente, construido a mediados del XIX, une sus dos orillas y conduce sin titubeos al Pedrón que fijó a tierra la navecilla de Santiago. Fuentes que llevan agua a donde no la había, plazas que ordenan esta vieja ciudad, rincones alfombrados, monumentos, calles... un entorno que envuelve al visitante con la referencia siempre de las aguas del río Sar.
Y después de este callejeo incesante, haremos un alto en el camino en uno de los locales padroneses por excelencia. En el Cheff Rivera todavía no han olvidado las últimas veces que el célebre escritor Camilo José Cela se sentó en una de sus mesas para degustar la sabrosa lamprea; el sabroso fruto de las aguas que bañan esta comarca.


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