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EL TREN DEL SIL.

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Desde el tren, el paisaje entre a Rúa y Quiroga es toda una maravilla.

Un viaje que gracias a su estratégica ruta resulta igual de hermoso en ambas direcciones. El tren va uniendo pequeñas poblaciones rodeadas de viñedos, castaños y fructuosos bosques que ocupan las empinadas laderas de montaña que, por ambos lados, cierran el hermoso valle y le permiten disfrutar al viajero de unas vistas inolvidables.

 
Va y viene. Con él algunos buscan un destino, y otros simplemente un viaje al país de los sueños.
Un viaje que gracias a su estratégica ruta resulta igual de hermoso en ambas direcciones. Hoy para conocer otra parte de la Ribeira Sacra viajaremos en uno de los trenes que a diario pasan por el pueblo de A Rúa.
Aquí la reina es el agua, y es el Sil el que vuelve a dramatizar su curso entre viñedos y bosques que lo bautizan desde las laderas más empinadas.
Tenemos ante nosotros la mejor imagen de este bucólico valle, el paraje preferido del mítico caballo de hierro.
La máquina y la naturaleza se conocen y se entienden, de hecho son muchas las travesías compartidas, los pueblos visitados y las historias vividas.
Hoy nos dirigimos a San Clodio en Quiroga, pero no se crean que éste es un viaje cerrado. Las gargantas y los lechos alternativamente pletóricos y esquilmados se extienden por toda la Ribeira Sacra.
Remansos, presas como la de San Martiño, Montefurado? todo nos recuerda viejos tiempos, como aquellos en los que los romanos buscaban aquí sus preciadas pepitas de oro.
Zigzaguea nuestra locomotora, igual que si flotase sobre el agua, y nosotros perdemos la noción del tiempo. Y no es de extrañar si tenemos en cuenta las postales que cierran el valle, sin duda son momentos que perdurarán en nuestra retina.
Cada rincón hace gala de las tierras del Sil, y las tierras del Sil, a su vez homenajean al que es el descendiente del Galaico Expreso.
Su hogar desde siempre ha sido este, y muestra de ello es que le han hecho muy cerca de aquí su propio museo. Porque Monforte de Lemos es la tierra del ferrocarril. Y por eso han recuperado para tren turístico el ?Galaico?, la joya más preciada del diseño británico.
Lo cierto es que la máquina de los 50 y el propio entorno forman la combinación perfecta para hacer de este recorrido uno de los más entrañables viajes.


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