Mapa de recursos


VACACIONES EN LA RIBEIRA SACRA.

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

El grandioso monasterio de Ribas de Sil convertido en hotel - monumento.

San Estebo de Ribas De Sil, ubicado en un lugar de privilegio en plena Ribeira Sacra , cuenta con tres claustros: dos de estilo renacentista y otro con plantas de diseño románico y gótico. Destacan además la iglesia construida en el siglo XII con un hermoso retablo y una fachada de extraordinario valor. El devenir del tiempo y sus necesidades de conservación lo han convertido en un parador de lujo.

 
La Ribeira Sacra atrae y desprende energía a partes iguales. Es un espacio generador de equilibrio que tiene en Santo Estebo de Ribas de Sil uno de sus cúlmenes.
Hasta aquí llegaron los romanos encandilados por la conjunción de sol, tierra y agua. A estas laderas se retiraron eremitas en busca de sosiego físico y espiritual. Se levantaron cenobios como proyecciones materiales de esa energía que emana del suelo. Y hoy se convierten en paradores que combinan en ideal proporción pasado y presente.
Santo Estebo de Ribas de Sil ha modificado su finalidad pero no su esencia. La espiritualidad que los monjes impregnaron en estas piedras pervive desde el siglo sexto. Los ermitaños de estas riberas se unieron para fundar un monasterio bajo la dirección del Abad Franquila. Y a comienzos del diez recibieron sendos privilegios del monarca Ordoño II y del Papa Inocencio IV respaldando su fundación.
La historia fue primero generosa y luego cruel. Otorgó a este cenobio riqueza y poder para después arrebatárselo todo. Santo Estebo fue lugar de descanso de reyes y hoy su recuerdo inspira habitaciones donde bien podría dormir la monarquía.
Fue también el lugar elegido por nueve obispos para pasar sus últimos días. Los mismos que representa el escudo del monasterio. Sus restos fueron primero depositados en el claustro al que dan nombre para luego ser trasladados a la iglesia.
A lo largo de sus cientos de años de vida, Santo Estebo creció, sufrió modificaciones y evoluciones y finalmente decayó. Su declive fue tal que una parte del claustro de los caballeros se vino abajo y con suerte no resultó nadie herido. Y es que tras la desamortización del siglo XIX y el posterior abandono, los vecinos de la parroquia asumieron el monasterio como parte de sus vidas.
El siglo veinte devolvió a Santo Estebo de Ribas de Sil el lugar que le corresponde. Declarado monumento nacional y bien de interés cultural, empieza a ser restaurado. Finalmente pasa a manos de Paradores para convertirse en hotel-monumento.
La historia del monasterio y la energía del entorno han conspirado para hacer de Santo Estebo un parador singular. Se ha buscado un estimulante contraste entre un espacio antiguo y un equipo joven y dinámico. Y sobre todo se han fusionado los viejos muros de piedra con modernísimos materiales y con las vanguardias del diseño del siglo veinte.
La apuesta es, sin duda, arriesgada. Mesas de anticuario con sillas de museo de arte contemporáneo. Un choque sorprendente que funciona.
Sus setenta y siete habitaciones combinan también modernos servicios con elementos del antiguo monasterio. En todas se ha mantenido algún detalle, incluso en la suite, que ha convertido esta inmensa bañera en su mejor reclamo.
Santo Estebo cuenta con las infraestructuras y servicios propios de un parador de cuatro estrellas. Entre ellos destaca una variada oferta gastronómica inspirada siempre en la cocina tradicional gallega. Y al frente de un equipo de doce personas, la primera y única jefa de cocina de paradores en España. Veinticinco años y una creatividad que hay que probarla.
El monasterio ha logrado una armonía perfecta con el entorno. Reproduce entre sus muros el mismo sosiego que respira la Ribeira Sacra. Una cualidad que Santo Estebo quiere potenciar con la construcción de un spa durante los meses de descanso.
Este nuevo hotel-monumento se ha convertido ya en un revulsivo para la zona. Atrae visitantes y personal para trabajar en sus instalaciones. Y da empleo también a personas de la comarca. De esta forma pervive la secular relación de monasterio y vecinos. Una convivencia que otorga un plus de autenticidad a este nuevo establecimiento.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook