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O Incio, Paraiso Natural

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O Incio está llamado a convertirse en un municipio turístico por su diversidad y sus atractivos naturales.

0 Incio, municipio donde todavía son frecuentes los soutos, mezclados con robles, chopos, abedules y diversas especies arbustivas, como xestas, uces o carqueixas que embellecen el paisaje. El conjunto monumental de Hospital es la joya arquitectónica mas importante. Abundan los pazos y el esplendor turístico lo vivió este municipio con la puesta en marcha del Hotel Balneario.

 
En O Incio el aire es verde. Todo lo ocupa el verde, lo demás es anecdótico. No nos sorprendería que por las venas de sus gentes circulara savia en vez de sangre.
Bueno, en otoño el aire será rojizo, y amarillo, pero es que estamos en verano.
Verde es el marco en nuestra cámara de la mayor joya de este municipio lucense, la fortaleza Iglesia de San Pedro de Fiz en la parroquia de Hospital. Aparte de su preciosa estampa hay algo que la hace diferente pero no sabemos qué. Manuel o ferreiro nos explica que fue construída a finales del siglo XII, es decir románica, con marmol azul, una piedra de la zona. Hay un dicho ? desde O Incio hasta Roma otra iglesia de mármol no se hallará?
Nos gustan sus columnas, las cuatro arquivoltas, y su cruz de Malta en el tímpano.
Muchos conocen esta iglesia por que tiene al lado pero separada esta torre de mampostería y esquinales de sillar.
Como el nombre de la parroquia indica aquí hubo un hospital y hospedería de peregrinos. En el interior no hay detalle que nos pase desapercibido porque todo nos lo explica orgulloso Manuel.
Lo más antiguo esta crucifixión datada en el siglo VI, valiosísima muestra del arte paleocristiano. Encima esta imagen medieval de la virgen sentada, tallada en una sola pieza.
Los capiteles de las columnas nos cuentan una historia sobre palomas con cabeza de perdiz, lobos que vigilan, y gatos acechantes.
Pero es imposible no permanecer impresionados ante el CristoCcrucificado con 4 clavos, con un perfil sonriente y otro triste. Se estima que es de finales del siglo XIII o inicios del XIV.
También de marmol es el sepulcro de Fray Alonso de Quiroga, de nuevo con presencia de la Cruz de Malta.
Hay que continuar la visita. El verde no se nos va de la cabeza, de la piel, porque en O Incio es una sensación.
La más fuerte la sentimos en la necrópolis megalítica de Santa Mariña, rodeados de 45 túmulos, que sabemos tumbas.
Las tumbas más curiosas son las que rodean a la iglesia de Santa María de O Mao. Están cubiertos por este techo, y su colocación hace imposible no pisarlas.
En el interior está San Eufrasio uno de los varones apostólicos, trasladado desde Jaen cuando la invasión árabe.
Pero ya queremos de nuevo pensar en verde, así que continuamos nuestro paseo. Hay algo que llama la atención en el paisaje y son los chopos, que además delatan la presencia de un río.
Este es el Cabe, que arrastra esencias de churrascos dominicales y baños refrescantes.
Y el río Antigua pone la mejor melodía posible a la sorpresa del día, la aldea de Ferrería. Esta aldea de casas construidas sobre rocas, y rebosante de autenticidad es tan sólo un proyecto de lo que podría ser. El cámara no puede parar de grabar, la fotogenía es indudable. Con la remodelación del hotel balneario puede convertirse en la aldea que todos hemos construido en la cabeza. Esta aldea está cerca del gran vecino, O Courel y su sierra.
Uno de los mejores lugares para divisarla es en la ruta del hierro, llena de pequeñas minas.
La energía del lugar ya había sido reconocida, la huella está en esta Pedra de San Mamede con diez cazoletas. Dicen que San Mamede el guardián de las llaves de los cinturones de castidad saltó desde aquí a las montañas opuestas.
Esta una de las muchas leyendas que todos están deseando contar, así que ni un día ni un reportaje son suficientes. Para su estancia cuenta con múltiples posibilidades de alojamiento. Desde este hotel rural de A Ermida del que no hace falta decir nada porque sobran las palabras ante esto, a una casa de Turismo rural o el pazo más majestuoso.
Por mucho que hayamos visto no estábamos preparados para el generoso regalo que O Incio, y este embalse de Vilasouto nos hacen por el mero de placer de crear belleza.


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