Mapa de recursos


RIBEIRA DE COLES

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

El Miño nos devuelve la serenidad perdida en el bullicio humano.

Desciende el Miño en calma en su trayecto hacia la ciudad de Orense. El río hoy utilizado para la práctica de deportes náuticos, fue antaño lugar de paso obligado en las comunicaciones, utilizando para ello la Barca de Os Peares y la Barca de Silva.

 
El paisaje de Coles mezcla colores según los caprichos del sol. Verde y azul son los reyes del río. Aunque el invierno trae validos vestidos de ocre y amarillo.
Estamos en uno de los valles de la cuenca del Miño. Bendecido por un microclima seco y húmedo que favorece la existencia de especies mediterráneas.
El río llega a Coles rejuvenecido gracias a los múltiples afluentes que ha recogido en su camino desde Lugo. Rodea el municipio durante unos seis kilómetros y si dirige tranquilo al encuentro de su principal benefactor. En Os Peares recibirá al Sil y se convertirá en el gran Miño.
Pero antes lo visitamos en Rivela. Pequeño embarcadero que añora el frenesí veraniego. Su cercanía a la capital de provincia lo ha convertido en lo más parecido a un puerto deportivo para Ourense. Y en la época estival son muchos los que se acercan a pasar la tarde o el fin de semana disfrutando del contacto directo con el río.
Estos remansos son además un lugar excelente para la práctica del ski náutico. Por eso en Coles está ubicada la federación gallega de este deporte.
Nosotros también queremos probar el río y nos embarcamos rumbo a Barra de Miño. Nos deslizamos sobre unas aguas que han recorrido muchos kilómetros antes de llegar aquí. Los sonidos del río nos hablan de escuetos pedregales, inmensos embales y profundos cañones. Una vida intensa a la que aún queda el paso más importante: la fusión con el océano.
Pero el Atlántico está lejos y el Miño se pasea por Coles con la calma de quien no sabe qué le espera. Majestuoso por momentos, creando paisajes que desde el agua nos impresionan aún más.
Las orillas del río se han convertido en los últimos años en el lugar preferido por los jóvenes para disfrutar su tiempo de ocio. Próximos a Barra de Miño existen varios locales cuyo principal atractivo es precisamente su ubicación: robándole terreno al río.
Refrescantes terrazas que en verano se convierten en lugares codiciados.
El agua sigue corriendo y nosotros con ella, encandilados por el bosque de ribera. Refugio de todo tipo de fauna y corredor verde que favorece la dispersión y el intercambio de poblaciones animales. Una compleja red que ayuda a mantener y conservar la diversidad biológica que atesora el Miño. Y si sus orillas son ricas, no menos lo son sus aguas. Hogar de múltiples especies y reconocido feudo truchero. Un río rico en matices, en historias, en tonalidades... que cruza Galicia generando riqueza a su paso.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook