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Agolada, Punto de Encuentro

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Agolada fue un punto de encuentro históricamente.

En su desarrollo tuvo mucho que ver la antigua feria que desde comienzos del siglo XX aquí se celebra cumpliendo su vieja vocación agropecuaria. Los pendellos de la antigua feria siguen acaparando especial atención turística así como los monumentos que integran su patrimonio entre los que destacan las iglesias románicas de Ferreiroa y Santa Maria de Ventosa.

 
Agolada creció en torno a la antigua feria que aún sigue celebrándose los días doce de cada mes. Os pendellos albergaron durante muchos años una intensa actividad comercial. Estas singulares construcciones son un valioso conjunto histórico-artístico datado en el siglo diecisiete. Recientemente rehabilitadas, hoy en día tan sólo se utilizan en ocasiones especiales.
Los días 11 y 12 de agosto recuperan esplendores pasados de la mano del mercado medieval. Vestidos de época, vecinos y visitantes viajan atrás en el tiempo durante unas horas. San Juan es otro momento mágico y Os Pendellos se suman a la celebración.
Estas rudas construcciones viven de recuerdos, pero son muchos los que reclaman el traslado aquí del mercado. Con ese fin se ha creado incluso una asociación. Pero mientras, es la plaza del municipio la que acoge regularmente la indispensable feria.
Agricultura y ganadería siguen siendo el motor económico de Agolada. Pero es cierto que algo se mueve en el campo y tímidamente empiezan a surgir explotaciones que van más allá del autoconsumo. Es el caso de esta granja que lleva ya seis años funcionando y produce unos doscientos veinticinco mil litros de leche al año.
Agolada posee otra curiosa fuente de riqueza natural. Se trata de estos esbeltos alcornoques, incluidos en la Red Natura 2000. Una empresa portuguesa se traslada una vez al año hasta esta comarca del Deza para pelar los árboles y extraer el corcho. Nos cuentan que la corteza se regenera en tres o cuatro años. Un proceso que podemos seguir en directo mientras disfrutamos de un tranquilo paseo. No muy lejos de aquí discurre una ruta de senderismo junto al río Arnego. Un relajante entorno natural donde también se ha instalado un área recreativa que en verano acoge fiestas y romerías.
Agolada se alimenta de sus ríos y el Arnego fertiliza estas ricas tierras a su paso por el municipio. Sirve además de frontera natural con Vila de Cruces, localidad que visitaremos más adelante. Y alberga pequeñas sorpresas como este puente medieval, conocido como Ponte dos Cabalos. Bajo sus dos arcos, las frías e invernales aguas del Arnego corren en dirección al Ulla. Se unirán en Brocos, dando inicio al embalse de Portodemouros.
La arquitectura religiosa es también visita obligada en Agolada. Nosotros elegimos en primer lugar la iglesia de Ferreiroa, construida en el año mil treinta y modificada en siglos posteriores. El ábside es rectangular con restos románicos y de sus tres portadas sólo queda completa la de la fachada.
Pero la auténtica sorpresa nos la da la iglesia parroquial de Ventosa, calificada por Filgueira Valverde como la catedral del rural gallego.
Durante los últimos años ha sido sometida a una importante restauración. La cal cubría buena parte de las paredes y debajo se han encontrado hermosas pinturas. Entre ellas, este fresco de Jesús en el sepulcro con las santas mujeres. A sus pies otro sepulcro, en este caso pétreo, del abad Lope de Ventosa.
Destaca también el pórtico, inspirado en el de la Catedral de Santiago y probablemente obra de algún discípulo del Mestre Mateo.
La iglesia de Ventosa conserva asimismo los cuatro frentes completos de un baldaquino con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Pasajes bíblicos que representan la creación de Adán y Eva, el nacimiento de Jesús o la adoración de los Reyes Magos. Encima encontramos diversas figuras que representan ángeles, santos e incluso personajes destacados de la iglesia.
El templo fue ampliado a finales del siglo diecinueve y se cree que hasta entonces todas estas imágenes estaban situadas tras el altar. Un hermoso lugar que nos demuestra, una vez más, la riqueza de nuestro patrimonio artístico.


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