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SANTISO, EL CORAZÓN VERDE

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Ganado y cultivos presiden el paisaje de este municipio de gran belleza natural.

Hacer turismo en Santiso es, además de contactar con el mas hermoso medio natural, disfrutar de sus cruceiros y elementos etnográficos populares, encontrarse con el románico de sus iglesias y admirar pazos y casas señoriales, muchas de ellas dedicadas hoy a turismo rural.

 
?Tú dices: Galicia es muy pequeña. Yo te digo: Galicia es un mundo. Cada tierra es como si fuera el mundo entero. Podrás recorrerla en poco tiempo de norte a sur y de este a oeste; podrás volver a recorrerla una y otra vez; no conseguirás andarla del todo. Y cada vez que la recorras, encontrarás cosas nuevas? Puede ser ella pequeña en extensión; pero en hondura, en entidad, es tan grande como quieras.?
Con estas palabras intentaba Vicente Risco definir la riqueza gallega, y la capacidad de esta tierra por sorprendernos.
Pues Santiso no es una excepción. Un municipio más bien pequeño, 67 Kms. cuadrados y también con poca población, unos 2300 habitantes.
En cambio Santiso es grande en belleza, el perfecto representante del interior gallego.
Verdes intensos, aguas claras y huellas que hablan de un duro pasado que día a día se ha convertido en historia.
Junto con Melide y Toques, fue en tiempos la tierra de Abeancos, poblada desde la prehistoria por los galaicos, quienes dejaron su mejor testimonio en los diferentes castros que se conservan en el municipio, como este de Visantoña.
Otras obras como el cruceiro de Visantoña, de rica y trabajada decoración, nos hablan de viejos cruces de caminos.
Iglesias como la de San Estevo de Pezobres, nos desvelan la hermosura del románico que se esconde en lugares igual de retirados que pintorescos. Alfonso II el Casto o el Conde de Altamira son algunos de los nombres ligados a la historia de Santiso.
En otros tiempos se asentaron aquí señores con un poder casi absoluto. Los numerosos pazos y las diferentes casas señoriales atestiguan ese que fue un modo de vida. El Pazo de Vilar de Ferreiros es un ejemplo y que además, hoy ha sabido aprovechar su grandeza monumental para otros fines, como los gastronómicos y turísticos.
Han sido muchas las trasformaciones que han sufrido diferentes construcciones rurales. Eso sí, fundiéndose con el paisaje sin apenas agredirlo.
Pueda que esta sea la razón de la alta concentración de casas de Turismo Rural. Y es lógico porque Santiso es el paradigma del la calma rural y verde. Diferentes estilos los que hacen gala de este escenario. Algunas se alquilan enteras, otras ofrecen atenciones más personalizadas, y otras nos regalan las mejores postales de esos lugares que algunos aseguran no existen en ninguna parte.
Pues Santiso podría ser el apellido de la Galicia Verde. La concentración parcelaria ha embellecido el paisaje y ha contribuido a mejorar la agricultura de la que viven la mayor parte de sus habitantes. La ganadería también ha experimentado un auge importante en los últimos años, por eso es que los pastizales han ganado en presencia.
Hemos visto que lo auténtico y lo autóctono tiene preferencia, pero el pino se impone en el paisaje. Por eso, el sector maderero ha encontrado aquí la mayor fuente de riqueza.
Santiso es de interior, pero sabe lo que se siente al tener mar, su mar es el embalse de Portodemouros, una gran piscina dulce que acumula las aguas del río Ulla.
Basta con echar un vistazo para darse cuenta que el Ulla es el pincel que dibuja Santiso. Los matices los ponen otras cuencas como la del río Seco, el Furelos o el Besaña. Y ya se sabe, el pincel y los matices es lo que define un buen lienzo.


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