Mapa de recursos


Vilariño de Conso

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Maravillosas rutas ecológicas y numerosas huellas de un pasado esplendoroso.

Los ríos, saltos de agua, cascadas y embalses junto con la laguna glaciar conforman uno de los espacios naturales más bellos de Galicia. Además, Vilariño, conserva numerosas huellas de culturas pasadas y elementos etnográficos que podemos admirar en un ordenado museo.

 
Vilariño de Conso, como bien su nombre indica, es un pequeño pueblo de río, situado entre rocas al pie de la montaña.
Es uno de los municipios más grandes de Ourense con 200 kilómetros cuadrados distribuidos en 11 parroquias, cada una con su peculiar encanto. A esto hay que sumarle su proximidad a las sierras de Queixa, Manzaneda y a los montes del Invernadeiro.
Condiciones, todas ellas, más que suficientes para que les invitemos de inmediato a conocer y a disfrutar de este hermoso paraje.
Atraídos por el conjunto que forman los valles y las montañas nos adentramos en el pleno pulmón de la naturaleza. Son múltiples las rutas que podemos escoger en Vilariño de Conso. Pero nos decantamos quizás por una de las menos frecuentadas. La que nos conduce hasta el puente romano de Pradoalbar.
Partimos del pueblo, que bautizado con el mismo nombre, guarda muchos otros vestigios de arquitectura popular; testigos por lo tanto de un modo de vida diferente. Es el caso de este molino que todavía funciona con la fuerza natural del agua que le proporciona el Conso. Sería una obviedad decir que aquí, y en todo el municipio, se impone la cultura de la pizarra, del agua y de la piedra.
Seguimos río arriba, y no por capricho, pues simplemente nos dedicamos a perfilar la antigua calzada romana, que al juzgar por sus arrugas, acogió en su día un importante tráfico de carros de la época.
El camino trascurre por las riberas del río, un perfecto conjunto paisajístico tanto por sus limpias aguas como por la flora que la rodea. Abedules, carballos y fresnos descansan aquí, a la altura límite para sobrevivir a los fríos inviernos.
Los prados son perfectos para la cría de ovejas y también de las peculiares cabras de cachemira, las productoras de una perfecta lana que los lugareños se encargan todavía de comercializar. Aunque cada vez se acentúa más la pendiente del camino llegamos al puente, un regalo de nuestros antepasados y muestra del conocimiento arquitectónico que tenían. Se trata del Puente de Pradoalbar, que de cruzarlo y seguir hacia delante podríamos visitar también, tras casi otra hora de camino, el alto de Cerveira, donde todavía se conservan restos de lo que fue el antiguo campamento militar de los romanos.
Vilariño conserva otros abundantes restos que hacen referencia a culturas pasadas: numerosos castros como este que encontramos en San Mamede, o los más señoriales Pazos como es el caso de este de Conso.
También pervive aquí la arquitectura religiosa, y muestra de ello lo tenemos por ejemplo en la iglesia de Sabuguido.
Pero bajo el encanto de las aguas, no podemos evitar fijarnos en otros parajes en los que ella reina. Eso sí, en algunos creados por la mano del hombre, pues Vilariño de Conso cuenta con numerosos embalses, entre ellos el de As Portas que está considerado como uno de los más limpios de toda Europa.
Tampoco hace falta esforzarse mucho para encontrar una caída natural de agua, las cataratas surgen en cada rincón, abriéndose camino y buscando su lugar en uno de los muchos ríos que recorren el municipio. La más conocida es la del Cenza, por su caída de más de 100 metros.
Y es que el agua es el protagonista en todo este territorio, de ahí también su fama en las artes de la pesca, aunque eso sí, controlada todo el año al igual que sus cotos de caza.
Vilariño merece nuestro respeto, el respeto de todos, porque a pesar de adaptarse progresivamente a las necesidades del presente, no descuida ni un solo instante los testigos de lo que fue su intenso pasado.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook