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ENTROIDO PARA TODOS

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El Entroido de Verín es una de las importantes citas turísticas de Orense.

El cigarrón es el personaje central e histórico de la fiesta más importante de Verín. Algunos historiadores vinculan el origen de los cigarrones al Castillo de Monterrei, del que dicen, eran cobradores de impuestos. El carnaval verinense cabalga entre lo rural del personaje ancestral y lo urbano en una sucesión de desfiles, tradiciones, bailes, gastronomía y color.

 
El carnaval tiene mucho que ver con el afán de invisibilidad, de transgresión de las normas, de comportarnos como nos gustaría pero como no nos atrevemos.
A falta de este poder, en Verín hay normas no escritas según las cuales nadie pide cuentas a nadie sobre su comportamiento en estas fiestas. Además, todos tendrían mucho que contar.
El día en el que más agradecen las máscaras en verín es, sobre todo, el de xoves de comadres.
La integridad física de nuestro cámara peligró en varios momentos. Este xoves de comadres recupera una tradición que se mantuvo perdida mucho tiempo. Claro que no se celebra del mismo modo. En la actualidad las mujeres se juntan para disfrazarse, cenar juntas y desfilar en la procesión das velas e das sábanas brancas. Algo diferente a lo que se hacía en otras épocas cuando las mujeres hacían muñecos de hombres y a la inversa, y hombres y mujeres trataban de robarse sus muñecos.
Este carnaval de Verín es ancestral y urbano, o contaminado para algunos. Creemos que en realidad coge lo que les interesa de cada uno.
Combina el colorido, la grandiosidad, el esmero en el espectáculo típico de carnavales más cálidos, y a la vez, en medio de este desfile digno de una retransmisión, encuentras figuras de otro tiempo, con normas muy estrictas, y simbología oscura.
Cuatro son las razones que encontramos por tanto para justificar la fama de estos carnavales: que todos participan, y Verín entero se vuelca; que cuentan con una figura tan carismática y distinta como es el cigarrón, que elementos tan naturales como la harina y el fuego son verdaderos protagonistas y por último que la celebración no se limita a una semana escasa.
Los cigarrones anuncian la inminencia del carnaval ya en enero. El primer día de este carnaval verinés es el jueves de compadres con la primera petardada y el juicio del maragato que siempre es condenado. Cristianismo y paganismo a dosis iguales.
Llega después el domingo corredoiro, cuando los fieles salen de misa y acuden los cigarrones a correrlos con la pelica. La existencia de este día afianza la idea de que eran enviados de la iglesia para arrastrar a la fe a aquellos que no creían.
El origen de estos personajes forma parte de la leyenda. Pero la más admitida es que eran cobradores de impuestos de la época del medioevo, o los encargados de levantar la caza del señor feudal. En la actualidad también hay que respetarlo, soportar su asedio.
Detengámonos un momento en cada uno de los detalles: Los cigarrones soportan casi 70 kilos de peso, llevan siempre motivos animales en la parte superior, también siempre paños sujetados con broches, unas elaboradas polainas, y como no las pelicas que pueden ser de cuero hasta pieles dignas de un abrigo.
Al principio a los pequeños de Verín les asusta el disfraz, pues nacieron para eso, para dar miedo, pero después si pudiéramos entrar en todas las casas verinesas veríamos a los niños hasta comiendo vestidos de cigarróns.
No es el cigarrón la única figura típica del carnaval verinense. Los capuchones están mucho menos elaborados, y simplemente nacieron para protegerse de la harina, y al mismo tiempo pasar desapercibidos.
Decíamos que junto con la harina, el fuego es un gran protagonista de los carnavales de esta zona, y uno de los elementos que más fuertemente lo vinculan con épocas pasadas.
La importancia de su presencia la comprobamos en el xoves de comadres cuando los compadres bajan en la procesión de las túnicas y las velas blancas, que a la altura de la casa del escudo forma todo Verín.
El carnaval, o entroido en verín toma carácter oficial esa noche con el pregón, en esta ocasión del escritor Xosé Carlos Caneiro.
Muy inspirado en apropósitos, chirigotas y regueifeiros, sus palabras fueron una irónica, y versada glosa de las veleidades de la política local y todas sus contiendas. A su lado Elenita la reina de las fiestas desde hace ya muchos años.
Personaje pagano en sí mismo, estrafalaria como el propio carnaval, que ha transformando la mofa y la burla en homenaje.
Ella inaugura una edición más de esta nueva época del entroido verinés que lleva más de 100 años de celebración con varios parones y silencios. Y es que en Verín tienen muy claro una cosa. Después de todo lo luchado por estas fiestas, después de la prohibición de celebrarlo y de disfrazarse durante la dictadura, ahora nadie les va a privar de sus derechos, ni nadie les va a arruinar la fiesta.
En el desfile se ven las caras, varias épocas, diferentes maneras de entender esta fiesta que conviven armónicamente. Los Lunnis haciendo las delicias de pequeños cigarrones.
Gaiteiros impertérritos a escasos metros de desfasados brasileiros, los ganadores de la Copa Davis haciendo reír, y los de toda la vida arrancando carcajadas. Todo dentro de una rebelión y subversión de los valores, de las pocas admitidas. Les dejamos mientras nos disponemos a sumergirnos en una comida típica de carnaval: cocido y una buena ración de tarta de cigarróns.


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