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CALDAS DE REIS, ESPACIO PARA VIVIR

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Desde antaño ha sido considerada el mejor jardín balneario de Galicia.

La villa de Caldas de Reis es una importante estación termal con dos balnearios, Acuña y Dávila con aguas cloruradas-sódicas, sulfídricas y nitrogenadas, que afloran a más de 35ºC. Los edificios de estos balnearios forman parte de la mejor arquitectura.

 
Caldas siempre fue un buen espacio para vivir. Desde antaño ha sido considerada el mejor jardín y balneario de Galicia. Porque aquí se ubicaba la mansión romana de ?Aquis Celenis? , una villa termal que disfrutaron posteriormente los obispos del reino Galaico-Suevo? y los reyes Alfonso VII y su madre Doña Urraca.
Pero Caldas se conoce por ser de reyes, fue Felipe II el que la declaró villa de realengo, asentándose así aquí numerosos nobles.
Además Caldas es paso obligado para los peregrinos que vienen del sur. De ello son testigo el elevado número de iglesias románicas que se construyeron en la Edad Media, vinculadas al Camino Xacobeo Portugués.
Decíamos al inicio que en Caldas se vive bien. Porque vivir en Caldas es tenerlo todo al alcance, sin movernos la propia villa ofrece todo lo necesario, todos los servicios públicos están presentes y además muy bien ubicados.
Caldas es el ejemplo perfecto para quienes buscan calidad de vida sin renunciar a nada. Además en Caldas crecen nuevos complejos residenciales y edificios de nueva planta en los que la elegancia es una característica por definición. Una característica propia de las viviendas más céntricas y también de las del campo donde se disfruta de la naturaleza desde primera línea.
Aunque esto también es posible en el mismo entorno urbano. Caldas puede presumir de tener uno de los mejores ríos urbanos de Galicia, la hermosura de sus riberas, en plena villa nos promete unas postales históricas inigualables.
Todas ellas son imágenes con personalidad propia, como las que retenemos nada más llegar al Parque Jardín, un gran mosaico adornado con carballos centenarios y especies de lo más variopintas.
Todo este espectáculo se lo debemos agradecer a ese Umia que baña la tierra de Caldas. Pero la característica más peculiar de la villa son sus aguas termales con múltiples propiedades terapéuticas que miman lo que llaman la cultura del agua. Algunas creencias populares dicen que las virtudes de las aguas del balneario de Acuña y las del Dávila son diferentes, pero lo cierto es que la composición es prácticamente la misma.
Los dos balnearios caldenses tienen una completa infraestructura hotelera, que se complementa a la perfección en el municipio con otros servicios turísticos, comerciales y culturales.
Quizá sea el Umia el elemento más singular del paisaje de Caldas, y lo comprobamos ya desde el propio paseo urbano. Pues el Umia se ha convertido en todo un lema y forma parte de casi todas las actividades del municipio.
Embalsado en a Baxe, veremos lo pretencioso que puede llegar a ser, pero el río, incluso aquí es amable y agradecido. Pasado este tramo llegamos a la antigua fábrica de luz, claro indicativo de la fortaleza de sus aguas, una propiedad que se consolida más, si cabe, en esta postal paradisíaca: un salto de agua vigoroso que nos deja sin aliento.
Los regalos fluviales se suceden a lo largo de todo el trayecto, formaciones rocosas dibujadas con agua, piscinas naturales de formas caprichosas, rincones de antaño que gozan hoy del privilegio de vivir a la orilla de este río a veces pausado? En definitiva, un espacio capaz de sorprender con su mayor versatilidad que por supuesto no nos dejará indiferentes.


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