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TOQUES PAISAJE DE AGUA

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La naturaleza es en Toques rica y diversa.

Este pequeño municipio se conoce principalmente por su historia, relacionada con el monasterio de San Antolín y con las zonas megalíticas de O Bocelo y de A Morouxa. Tres senderos perfectamente señalizados nos permiten descubrir todo el encanto de este territorio.

 
El aula de la naturaleza de Toques es el punto de partida para las dos rutas que nos permitirán descubrir todo el encanto de este municipio. El sendero de San Antolín nos llevará hasta los restos del monasterio benedictino que nació aquí en el siglo diez. Por el camino, atravesamos una hermosa fraga que nos dirige al río Pequeno. Un lugar que merece una parada. Descansamos a la sombra de árboles de edad indeterminada, mecidos por el viento y dejándonos llevar por el tintineante sonido del agua que corre.
Pero debemos continuar camino hasta uno de los lugares emblemáticos de Toques. La historia del municipio no se puede desligar del monasterio de San Antolín. Durante años ejerció señorío sobre un amplio territorio.
Hoy en día tan sólo se conserva la iglesia de Santa María da Capela, de origen prerrománico y remodelada en época románica. El templo es de una nave, en parte reedificada, y cuenta con un ábside rectangular. Al decretarse la desamortización, el edificio conventual fue adquirido para instalar una fábrica de clavos. Sus restos aún se pueden ver cerca de la capilla.
Pero Toques tiene una historia que se remonta aún más atrás en el tiempo. Para descubrirla nos dirigimos al Castro da Graña. Se trata de un buen ejemplo de asentamiento castreño en la zona interior-media de Galicia. Múltiples estudios han determinado que su ocupación se inicia en la edad del Bronce y se mantiene hasta la época romana. El paso del tiempo ha hecho mella en piedras y construcciones. Pero aún es evidente la importancia que este lugar tuvo hace cientos de años. Desde el Couto da Graña, a más de quinientos metros de altitud, tenemos además hermosas vistas. A nuestros pies contemplamos el valle del río Furelos y los montes que lo rodean.
Esta primera ruta ha despertado nuestro apetito. Por ello decidimos visitar una de las pocas casas que quedan donde se elabora queso de forma totalmente artesanal. La familia de Cristina ordeña todos los días sus vacas. Primer paso para la elaboración de un producto natural que comercializan con el nombre de Luis García Prado.
Tras remover y colar en la media el producto, se recubre con sal y se deja secar. El curado del queso lleva unos doce días y el resultado pueden probarlo acercándose hasta esta parroquia de Paradela.
Con el estómago lleno iniciamos una segunda ruta conocida como el sendero del Bocelo. Por el históricoCamino Real nos dirigimos al dolmen Forno dos Mouros, un nombre que ya dice mucho sobre las leyendas que se han creado a su alrededor. Durante su excavación se encontraron en su interior pinturas y diversos objetos. La naturaleza es en Toques rica y diversa. Recorrer sus senderos es la mejor manera de descubrir pequeños tesoros. Los ríos son lugares extraordinarios. De una belleza frágil y salvaje. Porto Salgueiro discurre tranquilo hasta este punto. Incluso se detiene en remansos para hacer acopio de valor. Y es que a pocos pasos se desploma en una impresionante cascada. Más de cuarenta metros de desnivel que se convierten en un espectáculo extraordinario. A su lado aún podemos ver el molino que aprovechaba la fuerza de estas aguas.
Nuestro camino nos lleva ahora hasta la sierra del Bocelo, uno de los puntos más altos del municipio de Toques. Desde aquí contemplamos el sosegado discurrir de la vida. Dedicado casi exclusivamente a actividades agrícolas, ganaderas y forestales.
Y nos dirigimos ya al último punto de la ruta. La geología de esta zona está dominada por rocas graníticas. La erosión ha creado formas curiosas, que han dado lugar a infinidad de historias fantásticas. La más espectacular es Pena Moura, formada por enormes peñascos que se apoyan entre sí. Si creemos las leyendas, por aquí debe haber escondido un tesoro que nos haría fabulosamente ricos. Pero por el momento nos conformamos con la recompensa de ver y tocar esta extraordinaria obra de arte natural.


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