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ASTURIAS, ENTRE DOIRAS Y SALIME

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Los paraísos perdidos en estas tierras fronterizas entre Asturias y Galicia.

Grandas de Salime se encuentra en el extremo occidental de Asturias, comparte fronteras con los concejos gallegos de Nogueira de Muñiz y Fonsagrada de la provincia de Lugo y con los asturianos de San Martín de Oscos, y Santa Eulalia de Oscos. Una comarca en la que destaca la arquitectura popular que integra villas, pueblos y aldeas en un entorno natural de ensueño.

 
Siempre nos quedará Asturias.
Su mimo por la tradición, la dignificación de la etnografía, el buen gusto en la recuperación, el pacto totalmente cumplido de no agresión con el entorno.
Ríos más anchos de lo natural, embalses que discurren sibilinamente arrodillados ante las magníficas cumbres cercan hoy el territorio que vamos a conocer.
Del embalse de Doiras al de Salime.
Del maravilloso despertar del embalse de Salime nos dirigimos a la villa de Salime en la comarca del Alto Navia y lo visto en el camino deja a cero el cuentakilómetros de nuestro cansancio.
La sierra del Acebo atraviesa el concejo y nuestro objetivo.
Esta villa que da nombre al embalse ostenta el título de Pueblo ejemplar desde hace una década, lo mima. Sorprende en la pequeña población un museo tan cuidado y lleno de encanto como este etnográfico. Está ubicado en la antigua casa rectoral y reproduce el hábitat galaico, muestra piezas de artesanía típicas de la zona, molinos que se valen del río... En fin la vida cultural de Salime es uno de sus orgullos y algo digno de ser copiado.
Estamos a 28 kilómetros de Fonsagrada pero en otra comunidad aunque se nos olvida a la luz de esta estampa tan habitual en este programa.
También encontramos peregrinos porque estamos en pleno camino primitivo, de los más hermosos, pero también de los más duros ya que esta zona se queda, o quedaba habitualmente aislada por la nieve.
La recompensa a la dureza de este trayecto son sobre todo las vistas a 1030 metros de altura delPuerto del Acebo donde aún hay acebos.
Aún quedan 169?630 kilómetros para llegar a Santiago.
Nos acercamos ahora a las que llamaron las Hurdes asturianas, la zona de los Oscos. Está llena de increíbles paisajes, llenos de restos etnográficos muy valiosos. Santalla de Oscos está a 25 kilómetros de Fonsagrada, y la relación entre ambas poblaciones es muy cordial. Comparten casi un mismo espacio, pero Santalla tiene más capacidad para sacarle un beneficio. Este concello está lleno de luz y color, tiene un turismo rural desarrollado al más alto nivel, que aprovecha una gran tradición histórica, la arquitectura civil, y la naturaleza. En esta Aula de la naturaleza comienza la Senda de las Carballeiras.
Pero la deliciosa lección sobre como convertir un pueblo en un paraíso perdido sólo acaba de empezar. El capítulo dos se titula San Martin de Oscos. Quisiéramos despertarnos todos los fines de semana en su hotel, pasear estos campos cada vez que la ciudad nos oprimiese, y aprender toda la historia en el alto del castro de San Isidro. Estos picos eran su sistema defensivo, pero ante este paisaje que le rodea nada nos resulta amenazante.
El pueblo de Bousoño es el rincón por explorar, y el palacio de los Mon la mejor muestra de la arquitectura de la zona, y quizás su restauración de los pocos deberes pendientes.
La coherencia arquitectónica en la utilización de la piedra y la pizarra relajan la mirada.
La lección tres del mimo por la piedra convertida en villa la recibimos en Villanueva o Vilanova de Oscos. Este municipio es el más alto de los tres de los Oscos. La juventud de su alcalde al igual que en los otros concellos nos vuelve a sorprender. Juventud que no inexperiencia.
El monasterio es quizás el único olvidado en la villa. Esta es la puerta de Galicia para los peregrinos del camino primitivo.
Como nada es perfecto, las vistas en el puerto de la garganta están emborronadas por la niebla, casi nos alivia, porque estamos saturados de la belleza de este valle del silencio.
Antes de volvernos, paramos en la última población asturiana antes de entrar en Galicia otra vez.
San Antolín de Ibias, que se encuentra a unos 45 kilómetros de Fonsagrada. La arquitectura no nos resulta del todo reconocible, pero sí los materiales. Somos primos hermanos.
Disfrutamos de la estampa casi bucólica que nos ofrece este pueblo rodeado de mazos o molinos, mientras nos alejamos de este paréntesis en el stress.


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