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CERVANTES, RESERVA NATURAL

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Estamos en el Parque Natural Sierra de Ancares, reserva nacional y espacio protegido.

Cervantes es un municipio de alta montaña coronado por cumbres que casi alcanzan los dos mil metros. Un frondoso territorio salpicado de infinidad de pequeños núcleos de población, aldeas y pueblos dominados por la piedra, la madera y la paja fuertemente anclados en el pasado.

 
Quien va repite porque enamoran. Y quien no las ha visitado, las cree todavía inaccesibles. Posiblemente es uno de los lugares más nombrados y a la vez más desconocidos.
Así, de un modo u otro, se han convertido en las montañas mágicas de Galicia. Es el refugio de preciadas especies y el escenario de aquellos largos cuentos que trascendieron al calor de las mejores lumbres mientras fuera nevaba.
En Ancares con esfuerzo, es la naturaleza la que determina los ciclos de la vida. Son tierras que permanecieron aisladas del mundo y por eso aún conservan la mayor conjunción de valores naturales que se pueden dar.
Nosotros no es la primera vez que las caminamos pero una vez más nos han encandilado sus cumbres.
Nuestra pupila se inunda con el reflejo blanco propio de un invierno que en esta ocasión se ha prolongado hasta el mes de marzo. Y es un toque de color verde el que tímidamente nos anuncia la primavera ya muy próxima.
Siempre en plural, Ancares está formada por pequeños valles encajados entre picos que rondan los 2000 metros. Con nieve o sin ella, no cabe la menor duda de que cada rincón tiene su peculiaridad, como es el caso del pico de Tres Bispos. Cuentan que ahí, a casi 1.800 metros de altura, se reunían los obispos de Oviedo, Astorga y Lugo. Más bien una leyenda que procede de la confluencia de las tres diócesis en este punto.
Llegar al Penarrubia, al Mustallar, al Pena Longa o al Cuíña, ya resulta más complicado, sobretodo en invierno.
ElCuíña es el techo de Ancares y la fuente de algunos de los cauces que generosamente riegan sus tierras.
Los altos presentan esa forma redondeada de viejas montañas, donde dejaron su huella todas las formas de erosión, incluidos los glaciares.
Aquí perviven especies animales emblemáticas que no se encuentran en otros lugares de Galicia. Y su flora acoge aproximadamente el 40% de las especies vegetales presentes también en esta comunidad.
No en vano, Os Ancares está considerado como ?Lugar de Importancia Comunitaria? (LIC) . Un total de 102.000 hectáreas en las que se están desarrollando múltiples proyectos como, el plan de protección del oso pardo o el de recuperación del hábitat necesario para la pervivencia de muchas otras especies.
La que no tiene problemas es la ganadería en cuanto a la calidad de su producto, pues acostumbrado a los equilibrios, el ganado vacuno ?la rubia gallega y asturiana- es el que aprovecha la riqueza de los pastizales de la alta montaña, limitando así las zonas más bajas y fértiles para la agricultura de autoconsumo.
Hablábamos hace unos instantes de huellas geográficas, pero también existen las huellas históricas en éstas que llaman tierras de Cervantes.
Este difícil y frondoso territorio está salpicado de infinidad de cientos de pequeños núcleos de población. Poso, Pando, Moreira? o Degrada el refugio de cazadores y turistas? Todos ellos, pueblos y aldeas dominadas por la piedra, la madera y la paja, y que todavía se encuentran fuertemente anclados en el pasado. Un pasado dominado por unos y otros amos desde la época prerromana, como atestiguan los diferentes restos primitivos.
Castros, hoy escavados como éste de Santa Maria, en perfecto estado de conservación.
Las antiguas y conocidas pallozas de Piornedo que nos hablan de otra forma de vida, vestigios de la cultura celta donde hombres y animales compartían un mismo cobijo escapando de los fríos inviernos.
Puentes, pazos y castillos, como el de Doiras nos recuerdan algunos de los señoríos que ejercieron su poder en la comarca de Cervantes.
Y podríamos seguir contando y contando? porque recorrer Ancares, por sus sendas, es comenzar un viaje diferente, que puede durar lo que nosotros queramos, pues como comprobarán en breve, los Ancares son capaces de narrar multitud de historias y leyendas que además enamoran.


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