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AS NOGAIS, PAISAJE DE SOUTOS

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El municipio de As Nogais se asienta en un territorio montañoso de espectaculares paisajes.

Pasado y presente se dan cita en este territorio, uno de los mas visitados de la comarca de Ancares. Las torres de Doncos y Torés, la Casa da Chancia, la Peña de Taras, Ferreiras, Noceda... Nombres de interés para el visitante que podrá seguir estas rutas en busca de arquitectura popular, de elementos etnográficos, de un paisaje de ensueño y de los espacios del río Navia.

 
La naturaleza ha sido generosa con As Nogais. Ha premiado el esfuerzo que supone su ubicación en un paisaje de montañas. Sobrecogedor en cualquier estación del año.
Las mejoras que han traído los nuevos tiempos lo convierten en un lugar codiciado, al margen del mundanal ruido. Todo aquí se mueve a un ritmo lento, dictado por la propia naturaleza. Por ello nada mejor que conocerlo de la mano de sus vecinos, que nos guían en un recorrido que promete resultar fascinante.
As Nogais son ciento doce kilómetros cuadrados divididos en nueve parroquias. Un territorio extenso y poco poblado que empezamos ya a conocer. Nuestra primera parada es la iglesia de San Andrés. Un edificio que aúna distintos estilos arquitectónicos. Del mozárabe al neoclásico, pasando por el románico. Desde el siglo nueve ha sufrido diversas reconstrucciones y ampliaciones que lo han convertido en un edificio singular.
Como el resto de la montaña lucense, la economía autosuficiente y el aislamiento han generado una rica gastronomía. Tradicional, natural y sencilla son los adjetivos que mejor la definen. Por eso no podemos evitar la tentación de llenar nuestras mochilas con estos sabrosos productos.
Vamos camino de la parroquia de Torén, instalada en el fondo de un hermoso valle. El aire parece más puro y más frío. Quizás por la cercanía de los montesRañadoiro y Piornal, que marcan el límite con Pedrafita y Triacastela.
En Torés es obligada la visita a su famosa fortaleza. Construida en el siglo quince, fue propiedad de Pedro Bolaño Ribadeneyra, casado con la hija de Pardo de Cela. En la actualidad sólo se conserva en pie la torre del homenaje, de planta cuadrada y construida en mampostería de pizarra.
A pocos metros se encuentra la iglesia parroquial de San Xoán de Torés, de marcado aire renacentista. El retablo es una excelente pieza barroca en el que destaca la figura de San Juan Bautista. Nos fijamos también en los medallones pintados en la bóveda del presbiterio. Representan a Cristo, Santa Catalina y el Agnus Dei.
As Nogais tiene asimismo múltiples ejemplos de arquitectura popular. En Noceda visitamos este espléndido hórreo cuadrado. La paja, nos cuentan, se cambia cada diez o quince años.
Los molinos fueron también una parte fundamental de la vida social en el rural gallego.
En San Clodio el Navia se desliza sutilmente y crea escenas que merecen una parada.
Tras un descanso iniciamos la subida a la aldea de Pedriña. La nieve hace ya acto de presencia, anunciándonos que estamos a muchos metros de altitud. Aquí el invierno se muestra en toda su crudeza. El hielo es un peligroso compañero de viaje. Por eso a menudo las carreteras se vuelven intransitables y el aislamiento golpea con fuerza.
Es por ello un lugar suspendido en el tiempo. Donde aún podemos encontrar pallozas, las viviendas tradicionales de la zona. Su estructura es consecuencia directa de la geografía y el clima. Fueron concebidas para hacer frente a la nieve y aprovechar al máximo el calor.
Muy distinto es el pazo de Doncos, también llamado Casa de su Excelencia. Un edificio señorial blasonado de gran envergadura. Su presencia nos da una idea de la importancia que As Nogais ha tenido en la historia. En tiempos fue un lugar notable del camino real de Castilla. Y la cercana torre de Doncos era uno de los puntos defensivos de Galicia.
Lugar cargado de leyendas, aún se alza orgulloso. Recordando tiempos pasados en los que su sola visión imponía respeto.


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