Mapa de recursos


En Nigrán el Atlántico se amansa

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Uno de los mas admirable recorridos del sur de Galicia.

La bien llamada “Costa de la Luz” cubre el trayecto desde la villa de Baiona hasta A Guarda. Espuma blanca, dorados atardeceres, acantilados y el océano batiendo sobre las rocas. Y una luz especial presidiéndolo todo.

 
La carretera comarcal 550 que une Baiona con A Guarda discurre en paralelo al mar, un mar que aquí es océano: Atlántico bravo y desafiante. Sin duda, son unos kilómetros en los que hay que abandonar todo afán de prisa y celeridad, porque no cabe otra cosa más que la contemplación maravillada desde este extenso balcón.
Una de las paradas obligadas es Cabo Silleiro , donde todavía se eleva el Faro de Baredo , santo y seña para navegantes. No podía faltar esta luz en la oscuridad en esta costa accidentada no exenta de peligros. Porque este mar guarda aún muchos secretos de quiénes en él se perdieron. Pero Cabo Silleiro fue también un punto estratégico en rutas comerciales y como posición defensiva en tiempos de piratas e invasiones. De aquella época dan aún testimonio mudo algunos restos de fortificaciones.
Conforme nos adentramos en el municipio de Oia , llama la atención observar el despegue turístico de la zona, caracterizada por una naturaleza agreste y solitaria. Sin duda, la atracción del paisaje y su belleza han podido más para los que han decidido instalarse aquí por la proximidad con Vigo. La demanda que no para de crecer es la de viviendas de temporada, diseminadas a ambos lados de la carretera.
Al hilo de esta nueva ocupación se han ido desarrollando los servicios turísticos en el entorno, que a cambio de perder paisaje, han humanizado la dureza de este perfil. Pero, mucho antes, otros escogieron este lugar para vivir. Nada menos que frente a este mar libérrimo que se deshace impetuoso contra las rocas se levanta Santa María la Real , el que fue el monasterio más importante de la comarca del Baixo Miño. El edificio que se ha conservado hasta hoy desde el siglo XIII se levanta en una terraza litoral, inédita en esta línea de mar tallada con roca viva. Entre indicios y leyendas, parece que la fundación del monasterio tuvo lugar en el siglo VI, nada menos que de la mano de San Martiño de Dumio , creador de otras comunidades al norte de Portugal. Sin duda, este enclave se ajustaba a la perfección a las austeras reglas de la orden benedictina, aunque, a la par, constituyó uno de los motores económicos y de desarrollo de la zona. La historia está a un paso de repetirse si prospera el ambicioso plan de recuperación del conjunto monumental como hotel.
Pero la mano del hombre no ha conseguido, por fortuna, poner límites ni frenos a las olas impetuosas que nacen en el centro del océano. Tampoco ha alterado los colores de esta tarde ya próxima al verano que se va desvaneciendo. Y, como espectadores acomodados en primera fila, acudimos al mirador que antecede a A Guarda, para contemplar este abrazo, imborrable de la memoria y del alma.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook