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LOBEIRA, LA MAGIA DE LA SIERRA

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Un municipio pequeño pero con los suficientes encantos para que nos detengamos en él.

Sus mejores atractivos los encontramos en los vestigios arqueológicos, los curiosos monumentos, los cruceiros y demás monumentos etnográficos. Pero el principal motivo para conocer Lobería lo encontramos en las rutas naturales y en sus pequeños pueblos.

 
Ya desde remotos tiempos los seres humanos dejaron su impronta en las tierras de Lobería. Son tierras habitadas desde tiempos inmemoriales donde se esconden los ecos de 3.000 años antes de Cristo.
Como ya hemos comprobado, en esta sierra se encuentra una de las mayores concentraciones de monumentos megalíticos que aquí se cuentan por decenas. De hecho hay quien ha rebautizado estos altos de Lobeira como un inmenso crónlech. Y lo cierto es que se ha ganado tal calificativo, tanto por el propio valor de esta gran necrópolis como por su significado territorial, pues servían como hitos fronterizos de las diversas etnias que habitaban la zona.
Con el tiempo estas tierras fueron referencia importante del tráfico comercial entre Galicia y los vecinos portugueses. Tierras de los viejos contrabandistas donde hoy se puede empezar a soñar otro poco.
Para ello nos servimos del gran ajuar que la historia le ha regalado a esta sierra de Leboreiro: grandes piedras bordadas con la mejor arte rupestre y grandes mantos de roca viva almidonados de las más sorprendentes leyendas.
Los testigos más directos de una época en la que la acendrada espiritualidad del hombre convivía con hombres-serpiente y según cuentan, con una eutanasia familiar primitiva hacia los habitantes que ya no eran útiles para el bien del pueblo. Pero existen otros modos de reencontrarnos con nuestros antepasados. Castros como el de A Coroa o el castro Do Viso,atestiguan el paso de la tribu de los Querquernis por este territorio.
Cualquiera que sean nuestros pasos, cada rincón tiene su propia forma de desafiar el paso del tiempo: algunos tienen como referencia las construcciones eclesiásticas, otros imponentes cruceiros y otros la oportunidad que les concedió el etnógrafo Xaquín Lorenzo, más conocido como ?Xocas? , de verse filmado para el mundo del celuloide ya a principios de los años cuarenta.
Sin embargo quizás sea el hórreo o el canastro, como aquí lo llaman, lo que realmente ha definido al detalle el que fue aquí el verdadero ?modus vivendi?. Ahora tristemente la mayoría están abandonados y los recuperados lo están principalmente por estética y para recordar vagamente lo que fue un fuerte sistema productivo que, aunque parezca un hecho trivial, está a punto de desaparecer.
Como ven son infinitas las rutas y las opciones de viaje que presenta Lobeira. La que les mostramos ahora es de su fuente de vida, el río Fragoso nace y desciende de estas sierras fronterizas siendo responsable de muchas de las sensaciones de vértigo y de grandeza, un curso capaz de recogerse en ocasiones, de lanzarse al vacío más tarde y adormilarse fielmente, esta vez con la ayuda del hombre.


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