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OROSO, LA VILLA VERDE

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Muy cerca de Santiago se encuentra este bello municipio regado por el Tambre.

Es un municipio periférico a Compostela y es esta la principal causa de su desarrollo, principalmente en Sigüeiro, la villa verde de gran crecimiento urbanístico. Los paseos por las riberas del Tambre y la pesca son excelentes opciones para los momentos de ocio, pero también merece la pena su arquitectura religiosa y civil.

 
Siempre encontramos un peregrino pasando por Oroso camino de Santiago de Compostela. A 15 kilómetros de la capital gallega, esta comarca forma parte del camino inglés o Antiguo Camino Real desde el siglo IX.
Como los antiguos peregrinos nos perdemos por estas tierras. Oroso nos sorprende por lo inesperado.
Inesperado por el paisaje, por su historia y sus leyendas.
Inesperado es que en la capital del municipio, Sigüeiro, haya un paraje natural tan sorprendente como el que aquí forma el río Tambre.
Inesperado es también el puente románico, aunque ahora está escondido bajo la carretera, pero que en otros tiempos fue testigo de muchas batallas. Como un legendario combate entre dos poderosos caballeros medievales. Álvaro Pérez de Moscoso quiso robarle la hija a Gómez Pérez das Mariñas, aprovechándose de su superioridad. Éste a pesar de su escolta más limitada consiguió reducir a su enemigo y recuperar a su hija.
Su estructura presenta cuatro arcos iguales del siglo XII y XIII y uno diferente de estilo gótico ojival, que mandó construir el mecenas Fernán Pérez de Andrade en el siglo XIV.
Oroso nos sorprende también con unos bellísimos ejemplos de arquitectura religiosa. El cruceiro de San Martiño, tras la iglesia parroquial, es único en su estilo. La cruz muestra una bella imagen de la virgen con un manto bordado. La parte superior del capitel está decorada por cuatro imágenes: un santo con hábito de monje, un obispo, San Antonio con el niño en brazos y un franciscano con los brazos en cruz.
La iglesia de Santa Eulalia, en Senra, fue trasladada de su emplazamiento original. Aunque originalmente era románica, en este traslado se produjeron una serie de obras y remodelaciones que la dejaron sin un estilo definido. La inscripción de la entrada, junto a la estatua de Santa Bárbara, la sitúa en el año 1740.
Los característicos hórreos están salpicados por toda la comarca. El más llamativo, por sus dimensiones, lo encontramos en el Pazo de Meixime, del siglo XVIII, en el que se guardaban las cosechas de todos los arrendados de las fincas próximas. El pazo está perfectamente restaurado y su estado es impecable.
Con la cantidad de ríos que atraviesan el municipio sería de extrañar que no hubiese molinos a su alrededor. Aunque la mayoría no se conservan aún podemos encontrar alguno, como este de Senra, que mantiene incluso las piezas interiores. La capital del municipio, Sigüeiro, hierve de actividad. Es el único núcleo urbano de la comarca. Su proximidad a Santiago la ha convertido en una zona residencial para muchos e incluso en centro de trabajo para otros. Su crecimiento ha sido espectacular en los últimos años, con nuevas edificaciones, comercios y una importante red industrial.
Urbano y rural, con historias y leyendas, hórreos, iglesias, ríos y verdes campos. Con todos estos elementos Oroso, la villa verde, no puede ni debe pasar desapercibida.


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