Mapa de recursos


VILLA DE VIANA

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Viana , lidera una extensa y bella comarca que se conoce como País do Bibei.

El turismo se siente aquí atraído por los numerosos espacios naturales, entre los que destaca el cañón del Bibei, un paisaje espectacular. Pero la naturaleza no es el único atractivo de este municipio habitado ya desde la antigüedad . El castillo, la plaza mayor, el casco histórico y las iglesias de Santa Maria y de Grixoa tienen sin duda gran interés para el visitante.

 
Los intentos por dinamizar el municipio y activar el turismo en Viana de Bolo empiezan a dar sus fruto, y a nosotros también nos ha reclamado una visita.
Esta casa rural de O Retorno, en el centro, será el punto de partida en nuestro recorrido. La plaza mayor, con soportales y casas blasonadas se mueve al ritmo de los casi 4000 habitantes de este municipio, el más grande de la comarca. Nos perdemos por sus calles buscando una buena vista de la villa. La encontramos en el nuevo mirador de San Cibrao, y ahora comprendemos la magia que siente quien se encuentra en Viana. El halo de misterio que la rodea se acrecienta por el abrazo que recibe del río Bibei. Viana Se refleja en el embalse como queriendo mostrar sus dos caras : la real, la de la gente que pasea, de los cafés y las calles. Y la fantástica, la histórica, la de las leyendas, como la de la tribu celta de los bíbalos que dicen que la habitó.
Viana está situada en un alto, en un antiguo castro. Coronada por una torre que es lo que queda de un castillo de la Edad Media. Actualmente en su interior se ha instalado el museo etnográfico. A sus pies ha ido creciendo la villa, siempre mirando al castillo que antaño les protegía.
Entre sus calles descubrimos la iglesia parroquial de Santa María. Su construcción es sencilla, pero las obras posteriores la han transformado en un curioso templo con nave en forma de ?V?, con el altar en el centro y un bello retablo barroco. Aquí descubrimos que no sólo los celtas y los romanos habitaron en Viana. Una pequeña ventana mozárabe en la fachada trasera nos anuncia que fueron más los invasores de esta villa.
Continuamos por las orillas del Bibei. Hace años que los romanos habitaron estas tierras, y en su incesante búsqueda de oro y riquezas crearon este paisaje de las Médulas de Caldesiño. Tenemos que acceder a pie hasta este punto, pero merece la pena. La vista es espectacular.
El río Camba se une al Bibei para regalarle su fuerza y su caudal, pero antes, en su recorrido en solitario crea estampas de ensueño como esta. El concello ha rehabilitado estos antiguos molinos que reposan en sus orillas, recuperando todo el entorno para ofrecerlo como zona de ocio.
Río arriba contemplamos cómo la fuerza de sus aguas ha formado sorprendentes paisajes. El cañón que forma el Bibei es uno de los más impresionantes.
En la parroquia de Bembibre se trabaja también para atraer a los visitantes. Las ruinas del antiguo balneario están siendo objeto de estudio para una intensa rehabilitación que, sin duda, servirá de impulso a la actividad turística. Seguimos el curso del Bibei. De sus laderas cuelgan las plantaciones de vid, se forman bosques y se encuentran otras curiosidades. Como el Santuario del Pai Eterno, de estilo neoclásico, muy sobrio, pero rematado en una bella torre de tres cuerpos.
Nos acercamos ya al final del recorrido. Atravesando el serpenteante camino que marca el río lo encontramos de pronto parado, incrustado en un pequeño valle. Sin darnos cuenta hemos llegado al límite del concello, el río lo marca, de norte a sur y aquí se detiene, porque ya llegamos a Zamora. La presa de As pías, construida en los años sesenta alimenta de energía a toda la zona, incluso se exporta. Este embalse, junto con el de San Sebastián, algo más alejado, son los más elevados de Galicia, situadas a más de 1000 metros de altitud. Fueron generadores de centenares de puestos de trabajo durante su construcción. Ahora tan solo unas pocas personas se ocupan del mantenimiento.
Recuperamos fuerzas con uno de los más típicos manjares, la androia, un embutido de costilla de cerdo ahumada y rematamos con unos vianos, los bombones artesanales de chocolate y miel que nos ofrecen en cada esquina. Nos quedamos con un buen sabor de boca, dulce e intenso, de los vianos, si, pero sobre todo de nuestra visita por los más bellos rincones de la villa de Viana.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook