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Castro de Rei

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Castro De Rei es una villa apacible y hermosa que creció a orillas del río Azúmara.

El municipio de Castro de Rei, está distribuido en 25 parroquias y su población más importante es la capital, Castro de Rei. Construida en lo que antiguamente fue un castro y en la Edad Media una población amurallada, con una fortaleza de los Castro de Lemos, de la que sólo quedan restos. Son numerosos los vestigios arqueológicos con que cuenta el municipio.

 
Viladonga es el origen de los pueblos gallegos. Pero sobre todo de Castro de Rei, que como su nombre indica, tiene su nacimiento en un castro. El descubrimiento de este poblado fue totalmente casual. En 1911 un campesino enganchó con su arado un torque de oro, y a partir de ahí comenzaron las excavaciones, que muestran una acrópolis circular de más de diez mil metros cuadrados de superficie. Es el conocido como Castro de Viladonga, visitado por gentes de todas partes y emblema sin duda del concello.
Como es de imaginar multitud de leyendas rodean a este lugar, como la que asegura que estos terrenos están huecos y su interior esconde una mina de oro.
Los descubrimientos continúan hoy en día. Se van ampliando los límites del poblado y aparecen elementos que se exponen en el museo situado a los pies del castro. Los últimos objetos que han llegado son estos torques de oro cuyos orígenes se sitúan entre los siglos IV y II a.c.
Los castros se levantan sobre lugares mágicos, de poder, con fuerte carga energética. Por eso no nos extraña que los antiguos pobladores eligieran este enclave para construir su villa.
Por que Castro de Rei es sin duda un lugar mágico. No hay más que pasear por este concello para percatarse. Las aguas del río Miño bañan estas tierras formando sorprendentes paisajes. Y sus afluentes le ayudan a repartir vida por su extensa superficie. Como el Azúmara que atraviesa el casco urbano, el Ponte da Barxa y visita también la aldea de Coea, y además es río de pescadores.
En esta zona encontramos los restos de la muralla que antiguamente limitaba el municipio. Sobre ellos se levanta el casco histórico, con sus calles perfectamente restauradas.
Respiramos la magia también en Pazos. Esta parroquia exhibe con orgullo un imponente carballo, con ramas como brazos infinitos, fuertes y gruesas. Se conoce como el Carballo de Luxis, fue declarado patrimonio de la humanidad, e incluso el clérigo y poeta Xosé Crecente le dedicó un poema.
El municipio se compone de 25 parroquias, aunque son dos los centros de la actividad social y económica: Castro de Rei y Castro Riberas de Lea. Este último acoge buena parte del desarrollo. Aquí se han instalado varios de los servicios sociales que generan movimiento y proporcionan trabajo a los habitantes del concello. Como el geriátrico, el centro de la cruz roja o la nueva guardería. Aunque es el polígono industrial lo que está experimentando un mayor crecimiento, hasta quince empresas se han instalado ya aquí, y las ampliaciones no se detienen. Incluso se ha construido una nueva depuradora para abastecer únicamente a estas factorías.
Aunque tradicionalmente la ocupación de sus habitantes es la ganadería. Y la prueba la tenemos en las granjas y empresas de producción láctea. Estas tienen su máximo referente en el mercado de ganado que se celebra cada miércoles en esta parroquia, uno de los más importantes de Galicia.
Algunas zonas del concello fueron pioneras en un proceso de modernización del campo gallego, con la recuperación de los montes comunales para la agricultura.
Castro de Rei estuvo habitada desde la antigüedad por celtas, romanos o los zoelas, que se instalaron en esta Terra Chá. Hay incluso quien asegura que Castro de Rei fue cuna del emperador romano Teodosio. Y al visitar estas tierras no tenemos dudas de que así fue. Su belleza, tranquilidad, los sorprendentes paisajes y rincones, sedujeron desde la edad media y hasta nuestros días a los más exigentes pobladores de este territorio celta.


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