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VILAGARCIA : PERLA DE AROUSA

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Vilagarcía es una de las palabras mágicas del turismo gallego.

Fundada a mediados del siglo XV tiene en Vilaxoán y Carril las dos iglesias románicas más antiguas. El Pazo-Convento de Vista Alegre y la iglesia de Santa Eulalia de Arealonga, son otros puntos de interés. La belleza del paisaje, la riqueza de su gastronomía y una inmejorable oferta de servicios la han convertido en uno de los centros urbanos más visitados de las Rías Bajas.

 
Siguiendo la ruta marítima que trajo los restos del Apóstol Santiago, desembarcamos en Vilagarcía, capital de la ría de Arousa.
Presume de ser la octava ciudad de Galicia, y desde luego puede hacerlo. En un simple paseo por sus calles descubrimos una villa dinámica, moderna y en constante evolución.
Nuevas construcciones conviven con símbolos de un pasado colonial, como el Pazo de Vista Alegre del siglo XVI, catalogado como monumento nacional. Con fachada de sillería grande y bien labrada y un pasadizo que lo comunica con el Convento de las Agustinas. O el de Golpilleira, edificado sobre una antigua fortaleza, y con una capilla en la que destaca la mexicana Virgen de Guadalupe.
Aunque podríamos incluso remontarnos a elementos más antiguos, a los petroglifos de Os Bellotes en la parroquia de Bamio, que datan del año 2000 a.c., o la iglesia de San Martín de Sobrán, ya del siglo XII, el ejemplo más importante del románico en el municipio.
Pero volviendo a la Vilagarcía del siglo XXI descubrimos rincones que no por actuales dejan de ser atractivos y sorprendentes. Se puede decir que Vilagarcía es como un arco iris. Tiene ese gris de la piedra que marca su historia, pero también el azul de la bandera con la que ha sido galardonado su puerto. Un espacio peatonalizado, con casi quinientos amarres, con bares, cines, y un edificio náutico construido sobre el mar. Desde este muelle de pasajeros se contempla la fachada de la ciudad, el puerto comercial y el auditorio, diseñado por el Premio Nacional de arquitectura César Portela.
También es verde, el de la bandera que se ha ganado por ciudad sostenible. Y el color de los parques y jardines que encontramos a cada paso. Aquí mismo, en la zona del puerto está el dedicado al poeta Miguel Hernández, en el que se encuentran hasta una docena de obras del autor.
De otro estilo es el Parque Botánico Enrique Valdés Bermejo. Éste pertenecía a los Duques de Terranova que, aprovechando el tráfico de mercancías que generaba el puerto, consiguieron hacerse con una importante variedad de especies exóticas. El Parque de Compostela es casi el más frecuentado en el verano. Está situado a los pies de la playa, regala sombra a los más calurosos, tiene zona de juegos para los más pequeños, es el preferido en la época estival.
Aunque los que prefieren el río a la playa se pueden acercar al parque fluvial del río Con, resguardado del calor y escondido de miradas indiscretas.
El amarillo de Vilagarcía está en sus playas. Las principales son la de la Concha y la de Compostela, que son casi una, porque sus arenas se juntan, y las une también el paseo de unos dos kilómetros que une Vilagarcía y Carril. En él encontramos el nuevo edificio del centro de interpretación de la Ria de Arousa construido sobre la arena. Bordeando la playa llegamos hasta Carril, donde su puerto pesquero nos recuerda que esta es la villa marinera donde se comen las mejores almejas.
Si continuamos un poco llegamos costa vikinga de Catoira, que nos dejará tan asombrados como esta perla del mar de Arousa.


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