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COSTA DE MUROS

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Navegamos hacia la villa de Muros, marinera desde sus medievales orígenes.

Cruzamos la ría buscando los espacios mas veraniegos, que hallaremos en el municipio de Muros. Al doblar la isla da Creba aparece la ensenada de Esteiro con su magnífica playa. Pero lo más bello de este trayecto quizá resulte la ensenada de Muros uno de los pueblos marineros más antiguos.

 
Dejamos atrás la ría de Noia, y lo sabemos porque estamos delante de la gran referencia, la isla de Creba. Es de propiedad privada y como pueden contemplar está rodeada de un muro. Esta es su manera de aislarse de los metros que tendio que ceder por ley. Fue posible edificar en este terreno porque ya había existido en el mismo solar una fábrica de tejas.
La isla tiene su propio muelle de atraque.
La leyenda en este caso dice que una noche de repente se desprendió de la tierra. Al entrar en la Ensenada de Esteiro percibimos más claramente que nunca, el abrigo de estas formaciones naturales. Las olas han quedado atrás. Comprendemos perfectamente el éxito de estos arenales, donde está garantizada la calma. Primero vemos la playa de Agrocobo, y después propiamente la de Esteiro o Parameá. Se ha construido un puente para unir muelle y playa que quedaban si no muy alejadas, porque ahí detrás desemboca el río Maior.
El monte Pedra do cadro marca la separación de Esteiro con la parte norte de la ría. Sus rocas dentadas con formas animadas, son de granito. La erosión que hecho ha dejado agujeros en algunas, a veces cuevas.
Antes de llegar a Punta Esteiro pasamos frente a la fábrica de Calvo, una depuradora de mariscos, y una cetárea de rodaballo. La mejor fábrica el mar. Nos despedimos de la ensenada de Esteiro y nos encontramos con punta Insuela, y ya aparece majestuoso Monte Louro.
Esta es la zona de Borneira donde hay mucha nécora, y mucho marisco en general, dicen que una excelente ostra.
Este recorrido a lo largo de la costa de Muros es un viaje excepcional porque debido a la gran cantidad de rocas que hay,nadie realiza esta navegación. Lo habitual es trazar una línea entre la isla da Creba y Muros.
De hecho en esta zona hace tan sólo unos días se estrellaron dos planeadoras contra las rocas que hay en medio de la ensenada. Nada más elocuente que el nombre de una de estas puntas: Pedra Carniceira.
Aparece una nueva isla, la de santa catalina, que con marea baja casi se puede visitar a pie. En esta zona de costa hay cuatro islotes y en cada uno una capilla. Antes de llegar a Muros navegamos por otra ensenada más, la de Bornalle, que comprende toda la zona de Abelleira. Aquí otro río viene a morir al mar, el rateira. Dejamos atrás las plácidas playas de Abelleira, y nos acercamos a la preciosa villa marinera de Muros y a su ensenada.
En ella está el famoso molino de mareas que funciona con el mar, y la playa da Virxe hasta donde llega el paseo marítimo, la gran apuesta de todas las villas marineras gallegas.
La fachada de Muros se merece que la recorramos cuan larga es, y aguanta el plano como nadie.
Esta villa es Conjunto Histórico artístico, porque 13 de sus edificios son de gran interés, doce de ellos religiosos.
Es ante todo una villa marinera, que vivió de las sardinas cuya calidad atrajó a empresarios catalanes. Tras la punta de Bouga nos espera el verde turquesa de la ensenada de san Francisco, y la mejor playa de este pequeño viaje.
El color del mar no sólo depende de la luz si no de las algas nos comenta nuestro patrón. Nuestros sentidos disfrutan con la combinación.
A esta playa es a la única que se acercan los barcos a fondear porque no hay rocas. Y otros menos glamourosos pero con más encanto.
La playa de San Francisco es el punto turístico más importante de Muros. Su belleza, a diferencia de la de Louro, está domesticada. Es ideal para la visita a la playa en familia, la mejor garantía es su bandera azul.
Nos vamos tras despedirnos de Monte Louro que se llama así no no por el oro como dicen muchas leyendas si no por el laurel. A veces la realidad no supera a la ficción, aunque este trayecto en barco casi parece de leyenda.


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