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COSTA DE MUXÍA

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La costa de Muxía es casi toda ella bravía, de acantilado espectacular

A pesar de eso la costa está plagada de tranquilos arenales en los que disfrutar sin sobresaltos. Disfrutamos de las hermosas playas atlánticas hasta llegar al Santuario da Nosa Señora da Barca, lugar mítico donde se celebra una famosa romería que se remonta al siglo XVI.

 
Dicen que es la novia del viento, porque es aquí donde suspira. Aunque casi nos parece un eufemismo, porque Muxía suena al rugir del mar y a viento furioso, a Costa da Morte llena de vida.
A pesar de eso su costa escarpada está plagada de tranquilos arenales en los que disfrutar incluso de un día sin los sobresaltos de las olas. Comenzamos nuestro recorrido en uno de los emblemas de esta zona.
Faro Touriñán es sin duda sinónimo de espectacularidad, domina la bravura del océano que lo encara. Desde aquí no sabemos si sentir soledad o vértigo. Este mismo mar lo recorreremos ahora para mostrarles los más bellos arenales del municipio.
Nada más salir del puerto de Muxía, tras comprobar la extraña calma de las agua, aparecenBarreiros y Area Mayor, una playa tranquila y familiar.
La playa del lago es una de las más hermosas de la zona, y de las más concurridas. Desde tierra descubrimos que tiene un pinar ideal para las siestas a la sombra y un lago que se formó por una acumulación de arena.
Conocemos ahora la de Leis, que es playa tranquila, como todas las del interior de la ría.
Ya por tierra descubrimos algunos rincones que habían pasado desapercibidos. Como la desembocadura del río Grande, una belleza difícil de apreciar desde el mar.
No nos resistimos a abandonar Muxía sin visitar el Santuario da Nosa señora da Barca. Aunque es imprescindible antes subir al monte Corpiño, desde donde vemos el Cabo Vilano y donde el paisaje se torna algo surrealista por los secaderos de congrio, los únicos que se conservan de todos los que hubo a lo largo da Costa da Morte.
Nos espera ya el santuario, que es final de recorrido de peregrinos que venían a ver a la virgen tras pasar por Compostela. Se erigió como forma de cristianizar este lugar en donde se realizaban cultos paganos por los celtas.
Según la leyenda la Virgen llegó en una barca. La vela, el barco y el timón son los restos que representan las piedras de abalar, dos cadrís y la del timón. Todas con múltiples leyendas a su alrededor: la de abalar suena cuando quien se sube está libre de pecados. La de os cadrís tiene forma de riñón, y quien tenga alguna dolencia debe pasar nueve veces por debajo de ella. Y la piedra de los enamorados, que fue escenario de una leyenda de amor. Aquí vienen los amantes a proclamar sus deseos o simplemente a ver cómo el sol se va escondiendo un día más frente a la tierra del viento, del mar bravo, y de las playas tranquilas.


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