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Rumbo a Sisargas

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Desde Malpica embarcamos hacia las islas Sisargas

El aislamiento y la dureza del clima y del mar en este pequeño archipiélago de la Costa da Morte, ha facilitado la estabilidad de una de las mejores colonias de aves marinas de Galicia, algunas de las cuales se encuentran en serio peligro de extinción en nuestra comunidad.

 
Huele a salitre y a algas. Se escucha el bullicio de la lonja y de los barcos. Y sobre todo se escucha el mar. Estamos en Malpica .
El puerto es el centro neurálgico de la villa. Aquí sobreviven aún oficios tradicionales como las rederas que cosen con destreza los aparejos que vuelven heridos del mar, o los boteros o taxistas de mar, que transportan en sus botes a los marineros desde el muro hasta sus embarcaciones.
Uno de estos taxistas marinos es Alfredo que hoy será nuestro patrón en un recorrido hacia las Sisargas . Embarcamos para conocer desde el mar este tramo de la costa hacia las islas. No es tan escarpada como esperábamos aunque el paisaje es imponente. Un tapiz verde cubre los montes casi hasta el mar. Las playas surgen como de la nada, en medio de un entorno de lo más agreste.
Nuestro taxista, Alfredo, tiene licencia para transporte de pasajeros hasta las Sisargas, pero se queja de que el mal tiempo no acompaña y pocas veces los turistas se animan a cruzar este trocito de mar. Lo ideal es navegar con viento del suroeste, no es el caso de esta jornada, pero no nos amilanamos, y desde luego merece la pena. Tres islotes entre un mar bravo y despiadado. La soledad de sus acantilados sirve de refugio a numerosas aves que ya se han apropiado de este pequeño archipiélago. Miles de gaviotas salen a nuestro paso defendiendo su territorio ante posibles enemigos. Aquí se encuentran también los mejores percebes, aunque conseguirlos es como siempre toda una aventura.
Desde aquí divisamos Punta Nariga . La proa de un barco introduciéndose en el mar es la representación que el arquitecto César Portela quiso para este faro.
Siguendo la ruta por tierra descubrimos la playa de Barizo que reposa acompañada de un pequeño puerto pesquero.
Y la de Ceiruga que mantiene una belleza virgen y agreste.
Una de las más concurridas es la playa de Beo , más amplia, con un mar generoso y un bello paisaje de acantilados norteños, que la resguardan de los fuertes vientos de la costa.
Llegamos a Cabo San Adrián . Desde aquí parece que podemos tocar las Sisargas con los dedos, una milla escasa nos separa de ellas. Las contemplamos salvajes y desnudas frente a nosotros.
La bella playa de Seara hay que divisarla desde lo alto para percibir las increíbles tonalidades de su mar turquesa.
Llegamos ya a Malpica. Area Mayor es sin duda el arenal preferida por sus habitantes. Desde aquí la villa se muestra algo caótica, poco queda de la tradicional construcción pesquera, sacrificada por la esquizofrenia urbanística. Pero conserva aún olores, colores, sensaciones, sonidos..Podría perfectamente seguir vigente el lema de los años setenta que la definía como A vila da Vida na costa da morte.


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