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Castro Caldelas, el Esplendor Histórico

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El castillo y las galerías de la plaza son la imagen emblemática de esta villa.

El casco antiguo, Cima da Vila, que da paso al castillo, se cierra sobre si mismo a través de estrechas calles y casas asentadas en la roca. Es de destacar el especial cuidado en mantener el estilo arquitectónico tradicional en las nuevas viviendas, con galerías acristaladas y típicos tejados grises de pizarra. La fortaleza que domina Castro Caldelas, está asentada sobre un castro.

 
Castro Caldelas se aprovecha y absorbe gran parte del turismo que moviliza Cabeza de Manzaneda. Es lógico, aquí cuentan con una villa hermosa, equipada, y maravillosamente rodeada. Sus habitantes la aman, pero son conscientes de su síndrome de Estocolmo. Porque la economía en esta zona está paralizada, no hay muchas vías de desarrollo, excepto el turismo. Pero cualquier razonamiento queda acallado, y pierde su sustancia ante esta inmensidad. ¿Cómo abandonar este paisaje único, esta calma prácticamente inexistente?
Algunos se empañan de la ensoñación que transmite el paisaje y luchan por ejemplo por salvar de la extinción a la vaca caldéela.
La ribeira caldelana está caracterizada por la pizarra y los grandes desniveles que nos dejaron francamente mareados, aunque a lo mejor fue de belleza. Al sur está la Serra do Burgo sobre sustrato granítico. La tierra no es muy fértil, y sólo la vaca caldelana la aprovecha al máximo. A veces la naturaleza se domestica, como es el caso del área recreativa, o se la encauza como en el Muíño da Ponte restaurado por Olegario Sotelo Blanco siguiendo fotos de la época en la que funcionaba.
Además de esta limpieza de líneas en el paisaje, contamos con una villa medieval.
De lejos se yergue poderosa y hermosa. Ya inmersos en sus calles desearíamos que estuviese aprovechada al máximo de sus posibilidades. Pero cuando nos comentan que hasta hace unos años la uralita era la dueña de la villa, nos quitamos el sombrero. Al ascender al castillo nos encontramos con la Pousada Risco, que ocupa la casa en la que vivió el escritor. También en el barrio de Cima de Vila vemos otras casas más que provocan nuestra envidia.
Ya estamos en la fortaleza, a 783 metros de altitud. Aunque se la sabe anterior, la primera referencia es del año 1371. Fue destruida en las revueltas irmandiñas. Se restauró, y en el siglo XVI pasó de fortaleza defensiva a castillo palaciego. El último ataque lo recibió de los franceses. Los duques de Alba cedieron su propiedad y se ha transformado en un centro cultural. Castro Caldelas tuvo un rico pasado medieval, y las pruebas definitivas son sus edificios religiosos como el Monasterio de San Paio de Abeleda, que pudo ser fundado en el siglo X .


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