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Tierra de Cabanas

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Los atractivos de un municipio eminentemente turístico

La mayor parte de la actividad, lúdica, turística y comercial, se desarrolla al pie de la ría en torno a la playa de la Magdalena. Sin embargo no olvidaremos una visita a su paisaje rural menos conocido pero de gran importancia para la economía del territorio y por supuesto a las Fragas del Eume.

 
Se conoce como el balcón del Eume o como el prólogo de las mejores Fragas de la comarca. Pero sentir se siente como todo un mundo de playa.
El núcleo de Cabanas se extiende al pié de la ría, en torno a la playa que todos conocen como la de Cabañas pero que en realidad responde al la llamada de la Magdalena.
Bien responde esto al carácter turístico de un territorio que en invierno cuenta con no más de 3.000 habitantes, pero que en verano triplica gratamente su población.
Ferrolanos e incluso coruñeses son los veraneantes que predominan pues son los que han redescubierto la relación calidad-precio en esta villa.
La autopista, los hoteles y los cientos de apartamentos y la nueva construcción refuerzan más, si cabe, las comodidades turísticas y de descanso. Por eso son muchos los que han preferido también esta zona para establecer su segunda vivienda.
Mientras el sector turístico abastece la economía de muchos vecinos de Cabanas, otros han optado por modernizar las antiguas bases de la economía comarcal, como la agricultura y la ganadería. Porque Cabanas, aparte de turística también es verde y rural.
Riquezas hay otras, las patrimoniales? Por ejemplo la iglesia de San Martiño do Porto que fue edificada en la segunda mitad del siglo XVIII, por el conocido eumés Bartolomé Raxoi y Losada, arzobispo de Santiago.
El Monumento más llamativo de Cabanas es la Casa Grande de Rioboo, del siglo XVI, y no sólo por su arquitectura, sino porque la finca la adquirió por aquel entonces el Arzobispo de Santiago a cambio de un cesto de sardinas al año.
Pero aquí la estampa más representativa, como hemos visto se la lleva el agua, y el entorno natural: Bien desde las alturas, desde un antiguo asentamiento castrense donde el Eume gana en presencia a cualquiera de las rías que divisamos.
También en el entorno de los pequeños ríos, como el Castro o el Fraile, que sin esfuerzo alguno llenan de vida las tierras del municipio.
E indiscutiblemente, donde el sabor y el aroma ya se hacen salados. Al abrigo de un vasto pinar, y obviamente siempre a pie de playa.


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