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La Fraga del Eume, El Bosque Animado

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Uno de los más emblemáticos espacios naturales de Galicia

El río Eume pasa por ser uno más de los mil ríos que conforman la geografía de Galicia. Sin embargo, al abrigo del encañonado valle que ha ido labrando con el paso de los siglos, se refugia uno de los bosques atlánticos mejor conservados de Europa. Además encontraremos uno de los mas interesantes monasterios de Galicia, los restos del monasterio de Caaveiro.

 
Las fragas son las selvas gallegas. Lugares de bosques infinitamente espesos donde la luz llega siempre velada por la maraña de ramas.
Las del Eume son las fragas costeras mejor conservadas de Europa. Declaradas Parque Natural en el año 1997, sobreviven junto al mar en medio de las brumas traídas por el océano. Una ruta por estos bosques nos permitirá conocer un ecosistema milenario de incalculable valor.
Las Fragas del Eume extienden sus más de nueve mil hectáreas de laderas y montes por cinco ayuntamientos. El río determina en muchos puntos la frontera natural entre ellos.
Cabanas y Pontedeume se conectan a través de este puente colgante de Cal Grande. Resulta curioso que, además de los humanos, tan sólo ose cruzarlo el zorro. El resto de animales siguen su ruta natural a través del agua.
Las Fragas nos reciben con lluvia pero la temperatura es más suave que en el exterior. La frondosidad de los árboles crea un microclima húmedo y cálido que favorece la vida.
El río Eume es el verdadero eje de este parque natural. En nuestro camino nos cruzamos con su antiguo cauce. Se mantiene intacto pero seco y es que hace ya años que decidió cambiar de rumbo. Quizás lo hizo por propia decisión pero también es posible que las presas y represas construidas por el hombre tuvieran algo que ver.
El otoño avanza por las fragas. Lo sentimos en todo lo que nos rodea. El colorido de las hojas, el manto que cubre el sendero y las castañas. Este es un antiguo secadero que aquí llaman curripa. Las Fragas del Eume se han defendido durante siglos de la acción del hombre gracias a su frondosidad y las dificultades del acceso. Estas características propiciaban su aislamiento, algo que también buscaban los fundadores del monasterio que alberga en su interior.
Caaveiro se estableció en el año novecientos treinta y cuatro y con el tiempo, las donaciones fueron engrandeciendo su patrimonio. Llegó a alcanzar un gran poder y la categoría de Real Colegiata. Así permaneció hasta el siglo dieciocho, cuando comenzó su decadencia. No tardó mucho en ser abandonado y sus bienes desamortizados. Hoy en día es propiedad de la Diputación de A Coruña, que se encarga de su restauración.
El monasterio de Caaveiro se sitúa sobre una atalaya formada entre los ríos Eume y Sesín. Muy cerca encontramos también este hermoso puente romano, en perfecto estado de conservación. Junto a él, aprovechando la fuerza del agua, los monjes construyeron un molino. Las piedras permanecen intactas a pesar de que hace ya varios siglos que nadie lo utiliza.
Las Fragas del Eume tienen un encanto especial. Resultan el sitio idóneo para los amantes del senderismo pero también cuentan con áreas recreativas para visitantes más tranquilos. Cada año reciben a cerca de sesenta mil personas.
El río Eume se acerca a su desembocadura a su paso por el área recreativa de Xunqueira de Abaixo. Es ya un río medio salado pues las aguas han comenzado a mezclarse. A lo largo de todo su recorrido se muestra lleno de vida. Reos y truchas son piezas codiciadas por los múltiples pescadores que hasta aquí se acercan.
Mucho más arriba descubrimos su lugar de descanso. Este embalse donde espera antes de continuar su frenética huida hacia el mar.


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