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Ourol Paisaje de Sierrra

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Tierra de hermosos paisajes en los que se suceden los valles y las montañas

Hacer senderismo por la estribaciones del Xistral será un placentero encuentro con el medio natural más bello, en el que destaca el entorno de los ríos Landro, Grandal y el Sor. La diáspora no sólo ha dejado estas tierras vacías, también les ha regalado edificios que intentaban traer un pedazo del continente del otro lado del Atlántico.

 
La mayoría de las casas de Ourol de las pequeñas aldeas colocadas justo en el sitio más fotogénico, resultan de cartón piedra, porque están abandonadas, despobladas.
Este monumento a la entrada del mínimo casco urbano no es una casualidad. La migración cambió la vida de Ourol.
Abandonadas es la respuesta que recibimos casi siempre cuando vemos alguna aldea. En ocasiones dos personas las habitan.
Resultamos ingenuos porque nosotros percibimos una potencialidad enorme en este ayuntamiento de la Mariña occidental, pero falta energía para desarrollarla, y energía juvenil porque la edad media de los ni 2000 habitantes, es superior a los 55 años.
Unos ingleses realizaron el mismo ejercicio mental que nosotros y han comprado una aldea para restaurar, ahí está el futuro.
El municipio de Ourol es muy montañoso, conserva muy vivo el sector primario y es casi un satélite de Viveiro. Pero a nosotros nos ha parecido que tiene una personalidad propia.
No hablan de este paisaje en muchas de las guías gallegas, ni aparecen fotos de sus montes pero no tienen nada que envidiar a los archifamosos rincones gallegos. Además no hay casi ladrillo, ni cemento, las casas se fusionan con el paisaje con sus bonitos tejados lucenses de pizarra.
Verde a raudales, ríos azules, arquitectura singular, montes que alejan la monotonía del horizonte. Un día sólo nos valió para una toma de contacto.
El Río Sor nos acompaña todo el tiempo. Es de los pocos salmoneros en Galicia que aún no ha sido represado para ningún aprovechamiento hidroeléctrico.
Sus riberas son espacio natural protegido como esta que llaman de la señora, y cuyas aguas, no sabemos por qué son azules.
El río Landro y la Serra do Xistral forman parte de la red natura 2000. Son casi todas zonas prácticamente vírgenes, como la Sierra de Sabucedo, por la que discurre otra de las variantes del Camino norte de Santiago como nos anuncia la vieira de esta capilla.
La diáspora no sólo ha dejado estas tierras vacías, también les ha regalado edificios que intentaban traer un pedazo del continente del otro lado del Atlántico, con galerías, abuhardillados, incluso imposibles palmeras incluidas. También construyeron escuelas para que los jóvenes no tuviesen que hacer la maleta más triste.
Estas cruces que encontramos a lo largo de todo el territorio aún vuelven más misteriosas estas tierras. Esta nos recuerda a los poderosos Andrade, otros dicen que es protohistórica.
Está al lado de la Iglesia de San Pantaleón que oculta su mayor joya tras el siempre sobre valorado cemento, esta puerta ojival del siglo XIV. En el interior encontramos esta cruz de plata procesional. Aunque lo mejor está en las alturas. En el campanario estaba el mejor plano.
En la capilla de Fátima de la monumental iglesia de Bravos se celebra la romería más importante de Ourol que aún reconoce sus milagros.
Cuando nos alejamos el río Landro nos regala este momento. Hay más ejemplares de arquitectura religiosa, al lado de esta Iglesia de Xerdiz se encontró un ara romana.
La casa de turismo rural tiene poco movimiento, y eso que los amantes de la tranquilidad, los territorios vírgenes, y la autenticidad tienen aquí su rincón, de esos que no quieres dar el nombre a nadie.
De los pocos detalles que nos recuerdan el paso del tiempo en Ourol, uno son los numerosos eucaliptos y pinos que pueblan sus laderas, y de los que han tenido que reformular las plantaciones por culpa de los incendios. Y otro sus nuevos compañeros, los parques eólicos que han encontrado en estas tierras su filón, esperemos que lo encuentren otros.


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