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AL CRUZAR EL LOÑA

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En Velle el gran río cede su agua como fuente de energía

Esta es tierra del contorno ourensano donde aparecen ya viñas de ribeiro en las laderas del río. Cruzando el magnífico puente medieval hay que visitar el conjunto arqueológico de Santomé, un castro y un asentamiento galaico-romano en medio de un maravilloso bosque autóctono.

 
Es una encrucijada. No tiene mar pero le sobra agua; serena o brava; melodiosa o salvaje? así suena la sintonía de este tenor caudaloso; el río Miño.
Ya oímos su murmullo desde las alturas, entre los extensos viñedos de O Viso y Rivela, en la vecina Tierra de Coles; un paisaje de agua coloreada por excelentes tintos Mencía y blancos criados con uvas Albariño.
El sendero de agua reposa en Rivela y, en su parada, dibuja un lago que navega calma. Es su etapa más silenciosa, la que detiene aguas azules y plateadas envueltas en un manto protector que la Madre Naturaleza escogió verde y el río acaricia y mantiene. Pero el Miño es todo un carácter; el que impone a su paso porVelle para manifiestar la calidad superior de sus aguas; un temperamento que la mano humana ha sabido domesticar convirtiendo en Energía.
Parece que la relación funciona. La Central, además de controlar los 23 embalses de Galicia, podría abastecer en solitario a toda la ciudad. El Miño y su entorno, ganan a cambio fuerza, visitantes y curiosos.
Mansas vuelven a descansar las aguas a su paso por Loña, pero también irregulares, porque es en este tramo donde el río queda huérfano.
Fue este regato quien surtió originariamente a la ciudad; eran aguas de salud, cristalinas y alejadas de la contaminación. El crecimiento de la urbe obligó a pedir ayuda al padre Miño.
Serpentea el afluente bajo el puente medieval de Loña y, en su cruce, retrocede veinte siglos de historia.
Son las huellas del pasado; las del castro y asentamiento galaico-romano que conforman el conjunto arqueológico de SanTomé; un museo al aire libre encerrado en un paraíso natural; una peculiar comunidad vegetal de carballos, piñeiros y sobreiras.
Las riberas antepasadas del río acompañan el aire tradicional de la Loña. Desde hace años, suman futuro y cultura acogiendo a cientos de estudiantes en su universidad. Es el símbolo del progreso; el de una villa moderna que presta espacio a la ciudad- hermana; Ourense.


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