Mapa de recursos


COLOR DE OTOÑO

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

El otoño nos saluda en Galicia con una maravillosa policromía.

Dicen que el bosque gallego está poblado por dos mil millones de árboles autóctonos: carballos, castiñeiros, sobreiros, bidueiros. Toda una riqueza forestal que conforma el paisaje que disfrutamos y que es un valor cada vez más apreciado por los que nos visitan.

 
Hay quien dice que el bosque gallego está poblado por dos mil millones de árboles autóctonos. Y aunque esa sea la impresión que nos da la verdad es que son ?solo? 600 millones los pilares naturales de nuestro paisaje.
Muchas zonas aún hoy en día evocan aquella Galicia primitiva cubierta de carballos, soutos, sobreiros y castaños, que son testigos muchas veces de la historia de este país. Son siglos atrapados en la calma, en el mutismo de este paisaje casi de quimera. Es nuestro patrimonio, nuestra riqueza y un valor apreciado cada vez más por los que nos visitan.
Ahora que el otoño nos saluda en Galicia la naturaleza lo recibe con sus mejores galas. Tonos ocres, verdes, rojizos, texturas insólitas, voluptuosas, excesivas, valles frondosos y bosques de todo tipo.
Las fragas son el bosque antiguo y misterioso. Con luces y sombras creadas por leyendas y por las hadas que lo habitan. Débiles rayos se cuelan entre una maraña de ramas cubiertas por líquenes de tonos pastel. Es el bosque del cuento, el que nos invita a pasearlo, a recrearnos en su belleza.
El otoño avanza, se nota por estos caminos, cubiertos por un manto de hojas, se nota en las piedras forradas de terciopelo, se nota en la humedad y en el silencio.
El mismo silencio que se escucha en el bosque sagrado, en la carballeira. Guardan siglos de historia, porque los carballos son los árboles de los dioses. Son los más grandes, los más fuertes, los preferidos de Zeus, y de los celtas que celebraban sus reuniones bajo la protección del roble, nuestro Carballo, porque el culto a este árbol era como el culto al hogar.
El otoño avanzan, la paleta de colores se vuelve infinita y ya empezamos a notar su aroma inconfundible.
Los romanos nos lo trajeron y aquí echó raíces, y profundas. El castaño lleva miles de años entre nosotros, se hizo básico en la alimentación, y en los trabajos de carpintería, cestería, tonelería y también como planta medicinal.
Su hogar es el souto, donde se reúnen para formar uno de los más bellos espectáculos. Parecen enemigos si nos fijamos en sus erizos, pero ese es su tesoro, y su regalo: La castaña, fue el alimento indispensable para hombres y animales.
El bosque gallego es de los castaños, de los carballos, también del toxo, pero muchas otras especies conviven con ellos. El acebo por ejemplo pone la nota de color, el sobreiro tiene una belleza que desafía a los que le rodean, también el tejo, el magnolio, incluso sequoyas todos forman parte de estos paisajes casi humanos.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook