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VACACIONES CON ENCANTO

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El turismo rural ha contribuido a la recuperación de buena parte de nuestro patrimonio histórico.

Pazos, monasterios, conventos, abadías y casonas han sido recuperadas para el mejor descanso. Montaña, valle y mar, todo está cerca de cualquiera de los 300 establecimientos de turismo verde de Galicia que disponen de 5.000 plazas con precios asequible a todas las economías.

 
Si en Otoño desaparece el sol, habrá que salir a buscarlo. Abrir bien los ojos, remover naturaleza y recordar que a las lluvias deben estas tierras verdes su color. Son las señas de identidad de Galicia; mar y tierra fértil que se desenvuelven a su capricho dibujando paisaje.
Descubrir lo auténtico durante los meses fríos que se escriben con ?r?, es regalarse dosis de vida y descansos de placer.
Un ejercicio sano para la mente y para el bolsillo y un antojo de libertad adaptado a la imaginación de cada uno.
Piedras que cuentan viejas historias?
Valles que huelen natura?
Música que resbala en el agua?
el estímulo perfecto para retar a los cinco sentidos.
Como la sensibilidad también merece descanso, y más aún cuando se entrena al aire libre, existen en estas tierras vírgenes cerca de 300 casas de Turismo Verde. Y hay techo, dicen, para más de 5.000 almas.
Escoger cama es como pedir a la carta; hay de todo y para todos.
En plena Mariña lucense, entramos en el Pazo de Terrafeita.
Quien aquí duerme puede sentirse rey por un día, o al menos, noble caballero como Juan Pardo de Aguilar, el antiguo propietario de este palacio.
Aunque no lo parezca, pasear por estos lares, es recorrer seis siglos de historia, ahora reformada.
Son estos prados y bosques de calma, la antesala del más absoluto silencio que debió de respirarse en el Monasterio de San Estevo de Ribas de Sil.
Vidas más sencillas las de los monjes benedictinos que desde el cenobio vigilaron la Ribeira Sacra; el paraíso verde que nace cuando el Sil y el Miño se dan la mano. En este poderoso enclave monumental de la tierra que llaman ?de afiladores? resucitó el antiguo monasterio, con aspecto más cuidado y acondicionado como parador de cuatro estrellas.
De monasterio - hotel puede presumir también Monforte, y de todo un conjunto monumental gobernado por la Torre del Homenaje.
Nos acordamos todavía de los señores de la Villa, del poder de la familia de los Lemos cuando alcanzamos el valle que lleva su nombre.
La vieja abadía la buscamos persiguiendo al río Arnoia. Y el antiguo convento, en el Hotel AC Palacio del Carmen, en Santiago de Compostela.
Desde sus jardines, miramos la catedral de la Ciudad Santa; la cúspide de piedra que vigila todas las rutas verdes.


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