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Pazos de Galicia

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Tiene Galicia su particular arquitectura palaciega.

En el mundo hay bellísimo palacios, pero los pazos solo los encontraremos en Galicia.Los pazos y casas grandes reflejan un rico patrimonio que, a lo largo de la historia, se ha ido enriqueciendo con peculiaridades arquitectónicas específicas. Por eso cada pazo tiene sus peculiares matices que son también el espejo del especial temperamento gallego.

 
Los gallegos han tenido sobre sus cabezas dos grandes pilares: la Iglesia y los Señores. La primera levantó monasterios y los segundos pazos.
Hoy ambas tipologías constructivas deambulan y caracterizan el paisaje y constituyen un símbolo más de la particular arquitectura de Galicia. Porque en el mundo hay bellísimos palacios pero los pazos sólo los encontraremos en estas tierras.
Es la casa hidalga gallega, poseedora de signos heráldicos, de proporciones suntuosas y que presenta frecuentemente portón blasonado, capilla, palomar y jardines. De este modo definen algunos especialistas los que es un pazo. Aunque, popularmente, el dicho reza: ?Capilla, palomar y ciprés, pazo es?.
De un modo u otro se está haciendo alusión a esas construcciones más singulares y sobresalientes de la historia de la arquitectura civil hispánica.
Estas grandes joyas de la cultura galaica, fueron primero pazos fincas de los nobles para terminar en manos de los nuevos ricos. Comenzaron a levantarse en el siglo XVI y se desarrollaron en el siglo XVII, aunque su gran riqueza ornamental alcanzó el debido refinamiento con el impulso que para la vida agraria significó la revolución técnica dieciochesca.
Los pazos que hoy todavía vemos guardan señas indicativas de la vida que en ellos de desarrollaba; una vivienda principal símbolo de la presencia social y de la importancia de sus dueños. Separadas de ésta se pueden contemplar las viviendas del servicio que dan una idea del personal que estaba al cuidado de la casa? las dependencias agrarias, terrenos que se pierden a la vista, jardines colosales, estanques, monumentales fuentes, murallas desmedidas.
Sin duda la vinculación del pazo gallego a la cultura popular es indiscutible, tal y como lo demuestra la gran cantidad de leyendas, cuentos y poesías que a lo largo de la historia lo fueron convirtiendo en el protagonista del medio rural en el que se erige? historias que cuando menos nos han dejado entrever el discurrir diario de la sociedad existente por aquel entonces?, de una nobleza rural gallega con gran poder económico y social sobre las otras clases sociales.
En estos presuntuosos pero más que hermosos edificios ha quedado esculpida parte de la historia gallega para pasar a formar parte de su identidad. Son los pazos arquitecturas vestigio del esplendor pasado y, hoy, razón suficiente para merodear por ellos. Debe haber en Galicia alrededor de 1000 pazos, pero sólo unos 200 resultan habitables.
A algunos de ellos les ha devuelto a la vida el turismo rural, convirtiéndose en una oferta de alojamiento ideal, no sólo porque permite gozar de la tranquilidad y de la naturaleza, sino porque permite profundizar en sus raíces históricas.
En la actualidad existe una oferta de 64, aunque el número de establecimientos es creciente, ya que constituye una de las principales apuestas del sector turístico de Galicia.
Es por tanto su perspectiva histórica, su dimensión espacial y esa peculiaridad de permitir que la naturaleza penetre en su conjunto arquitectónico, lo que convierte a los pazos en el destino esperado, incluso para los amantes de los ambientes melancólicos y umbríos tan asociados al paisaje rural de las tierras gallegas.


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