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Terra de A Bola

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Hemos subido al alto del monte San Cibrao de Monte Calvo. Es el punto más alto de este municipio, A Bola, que forma parte de la comarca ourensana de Terra de Celanova.

Según dicen, los vecinos del municipio se reunían para mantener tertulias en un mesón que estaba al lado de una piedra redonda. A estas tertulias le llamaban ‘bolas’, el nombre se extrapoló a la toponimia del municipio.

 
A la altura del curso medio del río Arnoia, se sitúan la casi totalidad de las 107 entidades de población agrupadas en ocho parroquias. Apenas suma 35 kilómetros cuadrados la superficie de A Bola, y en ella, vemos que la morfología es suavemente ondulada, y aunque el aspecto es montañoso, las pendientes son suaves y las cimas montañosas redondeadas.
Los ríos que bañan A Bola son afluentes del Arnoia: el Fechiñas, el Porto, el Banduco das Manoelas y el Orille.
Hoy A Bola tiene sobre 2.000 habitantes. En otros tiempos tuvo más, pero emigraron a Latinoamérica y a Europa.
Sus gentes trabajan directamente en la tierra, o bien para dar vida a la huerta y a los cultivos de flores, o bien para cuidar de que el ganado porcino y vacuno siga criándose como en los viejos tiempos. Las tierras dedicadas al pasto son diariamente visitadas por esta población bovina que nace, crece y se reproduce de la forma más natural que existe. Su alimentación, crece también en estos prados. Como crecen loa abedules, castaños y carballos que ponen el sello de distinción a una población arbórea autóctona que embellece estos magníficos espacios naturales, caldo de cultivo para atraer a los turistas que aprecian la calidad de estos rincones. El ecoturismo es una alternativa en la que se piensa ya para dinamizar la economía social. Y no es de extrañar que estos valores naturales atraigan a los visitantes. Hay incluso quienes escogieron A Bola para ubicar su segunda residencia. Y es que la calidad de vida, se palpa en el ambiente. Sabemos ya cómo y de qué viven los vecinos y vecinas de A Bola. Sólo nos resta ahora acercarnos nosotros mismos para recorrer estas aldeas, estos pueblos llenos de señales históricas, y estos rincones que dibujan siempre la mejor estampa, el mejor recuerdo que podemos grabar en nuestra retina.


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