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LA TIERRA PROMETIDA

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Muchos de los descendientes de la emigración gallega a América han iniciado el viaje de vuelta.

Desde hace tan solo un lustro, muchos de los nietos y tataranietos de la emigración gallega a América, han realizado el viaje de vuelta que le hubiera gustado emprender al abuelo. Llegan aquí por el mismo motivo por el que sus antepasados se fueron al continente americano: porque no son buenos los tiempos que transcurren en nuestra querida América.

 
Fueron cientos de miles los gallegos que se vieron forzados a dejar el país entre finales del siglo XIX y mediados del XX. Atrás dejaban su vida, su familia y una tierra con escasas o ningunas oportunidades.
En los grandes trasatlánticos que desde Vigo partieron viajaban también millones de recuerdos y la única ilusión que empujaba a todos era encontrar un futuro prometedor. Decían que había una vida al otro lado del Océano, en América. Sólo era necesario traspasar la Puerta del Atlántico, la puerta que comunicaba Galicia con el nuevo continente.
En Argentina, Uruguay, Venezuela, Méjico y Brasil construyeron una nueva vida pero sin olvidar sus raíces, procurando estrechar, desde la añoranza, los vínculos con su Tierra Natal y sus gentes.
La morriña continúa siendo el sentimiento común de los más de 300.000 gallegos que todavía residen en América y el sentimiento de galleguidad se contagia en cada uno de sus centros de reunión en la diáspora.
La emigración es un movimiento de ida y vuelta y, aunque la dirección continúa siendo la misma, el éxodo ha cambiado de sentido.
Galicia es, desde hace años, puerta de entrada de los nietos americanos de aquellos jóvenes emigrantes que emprendieron viaje sin saber si retornarían. Brinda así la historia la oportunidad de saldar la deuda contraída con el pueblo latinoamericano, de acogerles e integrarles en nuestra sociedad con la misma entrega que ellos lo hicieron.
Llegan aquí por el mismo motivo por el que marcharon sus abuelos a hacer ?las Américas?; por los malos tiempos que asolan su país.
Son ya más de 69.000 los extranjeros que han encontrado la Tierra Prometida, una Galicia que vive un estado de bienestar insospechado hace décadas.
Según el INE, en cinco años, el número de inmigrantes llegará a duplicarse hasta superar el 5%.
Son los vecinos portugueses los que, quizá por proximidad, encuentran preferentemente su destino en Galicia. Muy de cerca, engrosan la lista de acogidos las comunidades colombianas y argentinas.
Por provincias, Pontevedra registra el mayor número de inmigrantes; le siguen, Coruña, Ourense y Lugo.
Pero si de verdad existe una ciudad objeto de estudio del fenómeno migratorio ésa es Vigo; más del 4% del censo oficial de la ciudad olívica lo escribe ya la población extranjera.
Hasta un millar de inmigrantes africanos se han asentado en la ciudad en el último año. Africanos, americanos, europeos. Vigo es ya un crisol de razas y culturas. Sirve un paseo por las calles para descubrir los símbolos de su pasado en otros continentes.
A los nuevos gallegos debe ahora la ciudad el cambio de imagen; el reflejo de una sociedad activa que dinamiza, día a día, su ritmo de vida.


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